Indice
3 Tercer capítulo: El hombre, sólido por naturaleza
3.1 Tweet, Tweet… como los pajaritos
3.1.2 La necesidad de estar conectado
3.1.3 ¿Los beneficios del twitteo?
3.1.4 Me ven luego existo
3.1.5 Una necesidad oculta
3.2 Comunicación
tecnológica cara a cara
3.2.1 Tecnología como solución lógica a las necesidades humanas
3.2.2 ¿Avances por necesidad o por comercio?
3.3 El
hombre, sólo, en medio de tanta gente
3.3.1 Lo
individual sobre lo comunitario
3.3.2 Yo vs. Ellos
3.3.3 Solo
pero no a solas
3.3.4 El otro
me muestra al yo
3.4 Los
extremos son malos
3.4.1 Individualismo
3.4.2 Colectivismo
3.4.3 El punto
medio
3.5 Yo – Tu
– En el mundo
3.5.1 El otro
se me impone
3.5.2 Indiferencia
3.6 Tipos
de amor
3.6.1 Eros
3.6.2 Filio
3.6.3 Ágape
3.7 La amistad agápica
Tercer
capítulo:
El hombre, sólido por naturaleza
“Únicamente
cuando el individuo reconozca al otro en toda su alteridad como se reconoce a
sí mismo, como hombre, y marche desde este reconocimiento a penetrar en el
otro, habrá quebrantado su soledad en un encuentro riguroso y transformador”
Martin Buber
Tercer capítulo
3 El hombre, sólido por naturaleza
Es verdad que en la modernidad
líquida se intenta aislar al hombre de sus semejantes, que la lucha por una
independencia se ha vuelto tan extrema que el hombre se intenta liberar de la
sociedad y en sus casos más extremos de la humanidad misma. Pero en vez de
quedarnos con esto, intentemos rescatar al hombre sumergido en esta sociedad
líquida. Tratemos de ver cómo hay partes del hombre que se niegan a ser
licuificadas, que hay aspectos de nosotros mismos que simplemente, por su
naturaleza se rehúsan a ser líquidos. La importancia de encontrar estos
“sólidos” por llamarlos así, es que en estos encontraremos la manera de salir
por fin de este océano al que Bauman llama modernidad líquida.
3.1 Tweet, Tweet…
como los pajaritos
Una de las observaciones que
se dan acerca de las relaciones interpersonales, es la falta de profundidad en
ellas. Se dice que el hombre en la actualidad se comunica a través de monitores
y no de frente como lo hacía antes. Por eso pensé necesario analizar el
fenómeno de las redes sociales, fenómeno tan característico en la sociedad
líquida. Viéndolo no sólo como un fenómeno social, sino analizando al hombre
dentro de este fenómeno, tratando de averiguar el porqué el hombre actual las
utiliza.
Viendo la gran gama de redes
sociales, escoger una para analizar es complicado, por lo que decidí enfocarme
en la más popular. Según Peder Zane, reportero del diario News and Observer, en el último año el número de usuarios de Twitter se incrementó en un 900 por
ciento, mientras que Facebook, estando en segundo lugar, creció solamente un
228 por ciento. Esto no sólo lo hice para definir cual red utilizar, sino que
al encontrar la más popular, encuentro también aquella red que responde más a
las necesidades actuales.
Twitter viene de la
onomatopeya inglesa Tweet que
corresponde al sonido que hacen los pájaros cuando gorjean. Los expertos en
aves saben que el gorjeo de las aves tiene dos funciones. La primera es
mantenerse en contacto, es decir, evita que se pierdan o que pierdan de vista a
sus parejas o el resto de la parvada. La segunda función es impedir que otras
aves transgredan el territorio del que se han apropiado o quieren apropiarse.
¿Por qué es esto importante? Por que esto nos muestra que el gorjeo no trasmite
ningún mensaje, por lo que sus contenidos, aunque no los tiene si los tuviera,
serían irrelevantes; lo importante es que el sonido se emita y que si tienen
suerte alguien lo escuche. No sé si Jack Dorsey, cuando fundó el sitio web
nombrado Twitter en el 2006, estaba pensando en eso, aunque lo dudo bastante.
Pero los 55 millones mensuales de visitantes de su sitio parecen haber adoptado
esa costumbre, conciente o inconcientemente.
3.1.2 La necesidad de estar conectado
A pesar de los continuos
intentos de aislar al hombre se puede seguir viendo la necesidad de compartir
su vida con los demás y de relacionarse, Estar “conectado” se ha convertido en
una de las nuevas necesidades sociales, estar “conectado” te permite
comunicarte con muchísima gente desde donde sea que tu estés, poniendo al
alcance de tus dedos un sinfín de información, y, mientras sepas navegar en él,
puedes ingresar a este nuevo mundo, el mundo cibernético. Antes tenías que
estar en una computadora para estar conectado, ahora basta con tener un celular
para poder ingresar a este mundo cibernético. Las necesidades de estar
conectado, de relación, y de comunicar a los demás lo que yo hago, lo que yo
pienso, lo que me gusta y lo que me interesa, son el fundamento de la
popularidad de Twitter y de las demás redes sociales.
Twitter nos ofrece un servicio
para que los amigos, las familias y los compañeros de trabajo y escuela se
mantengan conectados mediante el intercambio de mensajes cortos y sencillos.
Todas girando alrededor de las preguntas ¿Qué haces? ¿Qué piensas? ¿Qué te
interesa? Las respuestas no sólo tienen que ser rápidas y frecuentes, sino
fáciles de digerir, es decir compactas y breves, tienen un máximo de 140
caracteres. De modo que las respuestas de estas preguntas tan complejas, si se
quieren twittear tendrán que
limitarse a “Aburrido en la clase” “Creo que estoy enamorado” “Me encanta el nuevo disco de Adele”.
De esta manera no sólo no es
necesario, sino imposible de agregar los motivos y objetivos de nuestros actos,
la verdadera esencia de nuestro pensamiento, pues aunque se pudieran poner en
palabras no es posible agregarlo, no hay espacio para ello. Lo que se nos dice
y se nos da a entender es que lo único que importa es saber y comunicar lo que
hacemos en este momento o en cualquier otro; lo que importa es estar a la
vista. Porque a final de cuentas lo que hacemos y lo que pensamos, a qué
aspiramos, con qué soñamos, qué disfrutamos o lamentamos cuando lo hacemos, o
incluso las demás razones que nos invitan a twittear,
se convierten en aspectos que carecen de relevancia. Sin embargo su gran utilidad y popularidad se
da en el hecho de que nuestros mensajes, sin importar el contenido que estos
tengan, están disponibles para todos con darle clic a Tweet.
3.1.3 ¿Los beneficios del twitteo?
Pero es innegable dado a su popularidad que
Twitter tiene sus ventajas gracias a la
posibilidad de comunicarse de manera instantánea con todo el mundo, y las vemos
sobre todo en las ocasiones de eventos masivos. Por ejemplo en la ultima venida
del Papa Benedicto XVI a México en Marzo del 2012, donde aún quienes no tuvimos
la oportunidad de ir a recibirlo, por medio de sus tweets, pudimos seguir paso
a paso todo lo que él hizo, pudimos experimentar de cerca lo que el pensaba y
lo alegre que estaba de estar en México.
También ayuda a seguir de cerca múltiples noticias
como en enero de 2009 cuando el avión del vuelo 1549 de US Airways, se vio
forzado a hacer un aterrizaje forzoso en
el río Hudson poco después de despegar en el aeropuerto de “La Guardia” en la
ciudad de Nueva York., ya que múltiples aves hicieron impacto contra la nave
dañando las turbinas. Janis Krums, un pasajero de uno de los transbordadores
que acudieron para ayudar, sacó una fotografía del avión caído mientras los
pasajeros lo evacuaban y la envió a través de TwitPic antes de que los
medios tradicionales llegasen al lugar.
Pero
tiene que haber un beneficio diferente,
pues estos ejemplos son muy radicales, ya que no todos los días hay eventos
masivos y sin embargo todos los días hay millones de tweets. Este beneficio más extenso y en el cual parece encontrarse
el gran atractivo del sitio es muy parecido a lo que explicábamos sobre el
gorjeo de las aves.
3.1.4 Me
ven luego existo
Bauman dice que la era de la
comunicación masiva cambió el <pienso luego existo> de Descartes al más
actual y mucho más adecuado <Me ven, luego existo> un modelo establecido
por los famosos. La fama de las celebridades no se mide por la importancia de
sus obras o de su trabajo, ni por el peso que tienen en la comunidad sus
acciones. Pensemos por un minuto ¿Por qué los famosos son, exactamente eso,
famosos? La respuesta pareciera demasiado simple, son famosos por que mucha
gente habla de ellos, los ven en las plazas, en la televisión y en las
revistas, su fama se da no por lo que hacen, sino por lo que la gente habla de
ellos, y por el qué tanto la gente quiere verlos. Recordemos el famoso dicho en
la mercadotecnia “No importa que hablen bien o mal de ti, la cosa es que hablen
de ti”.
¿Esto
que tiene que ver con Twitter? Pues mucho, los famosos son vistos como algo
especial, como “alguien” en la sociedad, aunque su fama se base en cosas
superficiales y tontas; como por ejemplo Lady Gaga que su fama se basa sobre
todo en sus atuendos tan extravagantes, o Paris Hilton, que su fama se da por
ser rica, ir a muchas fiestas y hacer de su vida un desastre, sin embargo la
gente está al pendiente de cualquier cosa que estas y muchas otras celebridades
hagan.
Bauman comparando este
fenómeno de los “famosos” con el
fenómeno de Twitter que pareciera que se piensa “Cuanto más twitee, cuanta más
gente visite el sitio donde se publica mi tweet más probabilidades tendré de
engrosar las filas de los famosos. Como sucede en el caso de estos últimos,
resulta irrelevante el contenido de mi tweet. Al fin y al cabo, lo que leemos y
oímos sobre los famosos suele ser la última noticia acerca de sus desayunos,
citas, aventuras sexuales y compras. Y dado que el peso de la presencia de una
persona en el mundo se mide por su <celebridad>, mi tweet es también un
modo de incrementar mi peso espiritual”[1].
Es decir, al igual que las aves, no importa lo que diga siempre y cuando haya
alguien que me escuche. Por lo que mis tweets pueden ser completamente
irrelevantes, pero mientras haya alguien que los quiera leer me siento como
alguien importante. Al menos esta es la visión que tiene Bauman al respecto,
que aunque muy interesante creo que puede ser analizado desde otra perspectiva.
3.1.5 Una necesidad
oculta
Estoy
completamente de acuerdo con la analogía del gorjeo de las aves, y que lo que
es importante no es qué dices si no el hecho que tienes algo que decir y aun
más importante que hay alguien dispuesto a escucharte. Bauman lo relaciona con
el sentido de celebridad pero, yo creo que no puede ser sólo eso, debe haber
algo de fondo. Podría ser que busco que otro me escuche, no para marcar mi
superioridad o para sentirme como una
celebridad, como pareciera, sino que buscamos lo que ya mencionábamos: que
alguien nos escuche, pero que nos escuche realmente.
Cuando escribimos algo en
nuestro muro, o mandamos un tweet lo
hacemos con la intención de que alguien, en algún lado, se interese por aquello
que yo pienso, por aquello que a mi me gusta. Buscamos compartir información
para así compartirnos a nosotros mismos, y al mismo tiempo cuando sigo a
alguien en Twitter o agrego a alguien a Facebook, a Tumblr, o a lo que sea; lo
que en realidad estoy diciendo no es que me quiero enterar de cada detalle que
le sucede en su vida. No quiero saber que desayunó o que se va a poner para ir
a la escuela, lo que estoy diciendo es que esa persona tiene algo que a mi me
interesa, algo que me hace querer estar conectado con él o con ella de manera
continua, sea por que me agrada su sentido del humor, o por que creo que tiene
una buena actitud o que simplemente nos gusta el mismo tipo de música, sin
importar el por qué sea, el hecho es que me interesa.
En el fondo, estos medios
ponen de manifiesto una auténtica necesidad natural en todo ser humano, aquella
necesidad que simplemente se niega a ser licuificada, la necesidad que nos
impulsa a la interrelación con los demás, la necesidad de ser comprendido por
el otro, de compartir con el otro y de darme a conocer así como también de
conocer al otro, no para simplemente ser más popular, sino para estar
interrelacionado “conectado” con más personas.
3.2 Comunicación
tecnológica cara a cara
Una de las cosas que más se
critica sobre la comunicación en la modernidad líquida es que se ha vuelto muy
impersonal. Que ya no hablamos cara a cara sino pantalla a pantalla. Pero el no
utilizar los medios que la tecnología nos ofrece, sería ignorar un gran paso que la humanidad ha
dado. No se puede ignorar los beneficios que estos nos han ofrecido, por sólo
mencionar uno, el liberarnos del espacio. Hoy en día podemos comunicarnos a
cualquier parte del mundo de manera instantánea, por lo que las limitaciones
geográficas ya no significan nada. Esto significa que al “conectarte” al mundo
cibernético en verdad te “conectas” con todo el mundo.
Aunque el reclamo más
importante sí fue verdad en un principio, con los mensajes de texto por el
celular o correos electrónicos, reemplazando las cartas he incluso las llamadas
por teléfono, se perdía todo contacto con la otra persona al “hablar” con
ellos, en verdad sólo tenías contacto con tu propia pantalla. Pero esto no debería
sorprendernos, el hombre actual busca siempre satisfacer sus necesidades de la
manera más rápida posible, utilizando para esto la tecnología. Queremos hacer
todo más rápido y sencillo, y con esto preferimos los resultados instantáneos,
en vez de aquellos de mejor calidad.
3.2.1 Tecnología como solución lógica a las
necesidades humanas
Ahora, ya decíamos que la
interrelación es una necesidad del ser humano, no es extraño entonces pensar
que así como hacemos con todas nuestras otras necesidades, intentáramos con la
tecnología hacer que estas relaciones se den de manera rápida y sencilla. No
tenemos tiempo para reunirnos en un café a platicar sobre nuestros intereses
comunes, y además exigimos poder comunicarnos con quien queramos a la hora que
lo necesitemos, sin tener que estar sujetos a perder el tiempo trasladándonos
de un lado a otro, no por que la persona no valga la molestia, sino por que se
nos ha enseñado que todo debe ser instantáneo, por lo que perder el tiempo
haciendo algo que podemos hacer más rápido resulta ilógico.
Todo en el mundo actual avanza de manera tan
rápida que no tenemos mucho tiempo para comparar intereses con los demás, así
que tener un sitio donde sólo basta poner un signo de # para buscar a gente que
le interese lo mismo que a mí, donde puedo ver una lista de las personas a las
que les gustan las mismas cosas que a mí es tan sencillo y sobretodo, donde no
tengo que molestarme por perder el tiempo en introducciones ni cortesías, sino
rápidamente poder decidir seguir compartiendo con una persona o no, pareciera
no sólo la solución perfecta sino el próximo paso evolutivo lógico en las
relaciones interpersonales. Y para aquellos que saben utilizar la tecnología
adecuadamente, los nuevos medios de comunicación ya no son impersonales, pues
con cosas como Youtube, Skype, live Messenger entre muchos más, podemos
comunicarnos sin ser limitados por el espacio, cara a cara con alguien a través
de nuestras pantallas.
Vemos entonces que con la
tecnología intentamos no despersonalizar la comunicación como comúnmente se
piensa, sino se intenta y se ha logrado mejorar, pues puedes sentarte a
platicar con un grupo de personas en cualquier momento, aunque estén todos en
distintos lugares. Anteriormente la comunicación a larga distancia tenía que
ser en el mejor de los casos por teléfono, es decir que solamente era posible
que dos personas se escuchen, ahora se pueden escuchar y también ver, siendo
así una conversación más personal que la del teléfono o la carta.
Es verdad que al principio la
tecnología no satisfació nuestra necesidad a la primera, pero si ha avanzado a
modo de no sólo ayudarnos a comunicarnos sino a hacerlo mejor que antes, mejor
no tanto por la instantaneidad sino por habernos liberado de los limitantes del
espacio, por permitirnos tener verdaderas conversaciones a larga distancia de
manera sencilla y rápida. De manera que puedo desde mi cuarto platicar
verdaderamente con alguien que está no sólo en otra ciudad, sino incluso en
otro país, como si estuviera justo ahí frente a mi, tomándose un café conmigo.
Siempre es más importante la
intención detrás del acto que el acto mismo, y aunque es verdad que estos
mismos avances que ahora facilitan la comunicación por mucho tiempo la
dificultaron, la intención del hombre al hacer estos avances jamás fue el
impersonalizarla sino todo lo contrario, se buscó ayudar a que las personas se
pudieran comunicar mejor. La tecnología ha avanzado muchísimo y la mayoría de
estos avances son en comunicación ¿Por qué? ¿Acaso no es posible que sea otra prueba de esa necesidad
que tiene el hombre de relacionarse con el otro? Sino fuera así, para qué poner
tanto empeño en esto.
3.2.2 ¿Avances por necesidad o por comercio?
Es verdad que hay quienes
mencionan que el avance en la comunicación se debe a cuestiones meramente
capitalistas, y es posible que eso tenga mucho que ver, puesto las grandes
empresas hoy en día se dedican a eso, pero, también es verdad que incluso el
mercado se mueve para satisfacer necesidades existentes en el ser humano, y si
no hubiera una necesidad de comunicarse, de relacionarse con los demás, todas
esas empresas no tuvieran sentido, y auque es verdad que el capitalismo crea
necesidades innecesarias en el hombre, estas se manifiestan en cuestiones
distintas, en traer celulares de vanguardia, de tener las computadores cada vez
con más capacidad y más veloces, pero la necesidad de relación no puede ser
creada por el mercado actual pues es una necesidad que ha existido desde
siempre.
Es decir, que la tecnología
pone también de manifiesto la necesidad que tiene el hombre de relacionarse con
los demás. Aunque es verdad que tiene tintes de la modernidad líquida (como era
de esperarse), al buscar que sean más rápidas, al esperar que tengan cierto
sentido de inmediatez, y sobre todo al exigir que no estén sujetas al espacio
geográfico; en el fondo sigue imperando la necesidad del otro, esa necesidad de
estar en contacto, de establecer, cuidar y mantener relaciones con los demás.[2]
3.3 El hombre, sólo, en medio de tanta gente
Ya hablábamos en el capitulo
anterior sobre como el hombre se aísla de los demás y termina viviendo
tremendamente sólo, aún cuando está rodeado por un mundo de gente, por decisión
propia, está solo. Esto como resultado de la individualización de la sociedad,
donde, como lo importante es el individuo se menosprecia el sentido de
comunidad y de estar con el otro. Teniendo como resultado un mundo tan
individual que no importa si hay o no hay otras personas en él, pues de
cualquier manera, al hombre no le importa vivir con ellos.
3.3.1
Lo
individual sobre lo comunitario
El hombre vive ensimismado por
ser tan pragmatista, consumista y materialista; la modernidad líquida le
propone al hombre convivir sólo con aquellos que le sean útiles, por lo que la
convivencia no tiene como centro el estar con el otro, sino el satisfacer al
yo, así individualizando incluso la poca convivencia que se da con los demás.
Se da, como mencionábamos al
hablar de las sociedades de guardarropa, el fenómeno de estar con ellos sin ser
uno de ellos: camina en una masa de gente sin jamás salir de si mismo, sino al
contrario, el hombre actual intenta sobresalir de las masas, busca ser
individual, diferente, intenta inútilmente separarse por completo de los demás,
pues en la modernidad líquida, ser distinto equivale a ser más yo.
Esto lo podemos ver en el
enorme consumo de terapias, libros, pláticas y cursos de superación personal,
de autoconocimiento y de auto trascendencia. El hombre moderno cree que se
basta solo para poder superarse, trascender y ser pleno, ignorando la
importancia de la convivencia con los demás. Sí se habla de una armonía con
todo y todos los que te rodean, pero una vez más esta armonía se busca para yo
estar bien, no por que me interese que el otro lo esté. Me atrevería a decir
que este es uno de los grandes problemas actuales: no podemos avanzar, no nos
podemos superar por que cada quien busca hacerlo individualmente, o por fines
meramente individuales.
3.3.2 Yo vs. Ellos
La cuestión es que
nuestra visión siempre es yo y ellos, nosotros y los demás. “Ellos siempre son demasiados. «Ellos» son los tipos de los que debería haber
menos o, mejor aún, absolutamente ninguno. Y nosotros nunca somos suficientes.
«Nosotros» somos la gente que tendría que abundar más”[3]. Es decir no existe un Nosotros que abarque a
todos, es como sí la sociedad se formara por muchos pequeños nosotros, en vez
de uno total.
Pero pareciera
paradójico, el hombre se esfuerza tremendamente por separarse de los demás,
lucha por ser individual, por sobresalir de los otros y así estar apartado de
todos, pero al mismo tiempo, le teme profundamente a la soledad. El hombre
líquido no puede manejar la soledad, las enfermedades más comunes hoy en día
son aquellas causadas por esta soledad: el estrés, la depresión, la ansiedad;
pues se niega a sí mismo esa necesidad natural de estar con el otro, es normal
que esto tenga consecuencias. Los suicidios, cada vez más frecuentes son
precisamente por eso, sienten que nadie los comprende, que a nadie le
interesan, que nadie los toma en cuenta, es decir, se sienten solos.
3.3.3 Solo pero no a solas
Así que el hombre líquido se esfuerza por no vivir
con los demás pero al mismo tiempo, tampoco quiere estar solo. ¿Cómo logra
hacer eso? ya lo mencionamos anteriormente, su comunicación es tan avanzada que
no necesita estar presente con alguien para entablar una conversación con él.
Aquí vemos una deficiencia de este tipo de
comunicación. “En la página web de la
revista Chronicle of Higher Education (http://chronicle.com)
se publicó recientemente el caso de una adolescente que enviaba 3.000 mensajes
de texto al mes. Esto significa que enviaba una media de cien mensajes diarios,
es decir, uno cada diez minutos de vigilia, «por la mañana, a mediodía y por la
noche, en días laborables y fines de semana, en las horas de clase, a la hora
de comer, a la hora de hacer los deberes y a la hora de lavarse los dientes».
Lo que se desprende es que no estaba sola más de diez minutos; es decir, nunca
estaba a solas «consigo misma », con sus pensamientos, sueños, preocupaciones y
esperanzas. A estas alturas habrá olvidado, probablemente, cómo se vive —se
piensa, se hacen cosas, se ríe o se llora— en compañía de uno mismo, sin la
compañía de los demás. Es más, nunca ha tenido la oportunidad de aprender ese
arte. Si en algo no es la única es en su incapacidad de practicarlo…” [4]
El celular no es el único medio que
tenemos para evitarnos a nosotros mismos; están las computadoras, los
reproductores de música, los videojuegos, sólo por mencionar algunos, pero
sería injusto y estúpido culpar sólo a la tecnología electrónica de lo que le
sucede a la sociedad pues estos sólo responden a la necesidad que se creó el
hombre de evadir a como de lugar su yo. Y ¿por qué lo hacemos? Pues por que
para el hombre líquido, la idea de estar en este mundo impredecible, siempre
cambiante y sorprendente, tan enorme y desconocido, la posibilidad de quedarse
solo pude resultar espantosa. Quiere estar sin los demás pero no solo.
Vemos la necesidad de inundarnos con
imágenes, con ruido, con cualquier cosa que me distraiga y me prevenga de
sentir mi soledad, para eso utilizamos los celulares, los Iphones, las
computadoras portátiles, los juegos de video portátiles, en fin muchísimas
cosas. El primer aparato de música portátil que apareció en el mercado fue el
walkman que nos prometía en sus anuncios, “jamás tiene que volver a estar
solo”. Bauman echando ese vistazo menciona “La
dependencia del ruido ininterrumpido que emitía el Walkman ahondó el vacío que
dejaba la falta de compañía. Y cuanto más se hundían los usuarios en ese vacío,
menos capaces eran de utilizar los medios anteriores a la alta tecnología, como
los músculos y la imaginación, para escapar de él. Con la llegada de Internet,
fue posible olvidar u ocultar ese vacío y, por lo tanto, eliminar su toxicidad;
al menos se pudo aliviar el dolor que causaba.”[5]
Por la misma
realidad que se vive en la modernidad líquida buscamos mantenernos en constante
movimiento en todo lo que hacemos. Necesitamos correr no sólo para llevarle el
paso a la sociedad sino mínimo para que esta no nos deje atrás; el caminar
junto con alguien más significa ya no llevar mi paso ni el de él, sino avanzar
al mismo ritmo; cosa que el hombre líquido ve simplemente como una perdición de
su propia identidad, cosa atroz en estos días. Así que con nuestros “dispositivos en la mano, es posible, si se
desea, estar solos en medio de un rebaño en estampida. No juramos lealtad hasta
la muerte, y cabe esperar que siempre haya alguien «disponible» cuando lo necesitemos,
sin tener que soportar las desagradables consecuencias de estar constantemente
disponibles para los demás…”[6]
de esta manera “logrando” estar solos y acompañados al mismo tiempo.
El enorme problema
con esto es que nunca estamos verdaderamente solos, y si nunca se está solo,
entonces es muy poco probable que uno lea un libro por mero placer, que se
atreva a analizar y criticar el mundo, que se haga conciencia del rumbo de
nuestras vidas y se tracen trayectorias hacia el futuro “al huir de la soledad,
se pierde la oportunidad de disfrutar del aislamiento, ese sublime estado en el que es posible «evocar
pensamientos», sopesar, reflexionar, crear y, en definitiva, atribuir sentido y
sustancia a la comunicación.”[7]
3.3.4 El otro me muestra al yo
Tenemos que perderle el miedo a la soledad, no hay otra
manera de avanzar que haciéndolo. La escuela personalista nos dice que al
pensamiento humano se le presenta una nueva tarea con referencia a la vida,
tarea que “exige que el hombre que quiera
conocerse a sí mismo se sobreponga a la tensión de la soledad y a la llaga viva
de su problemática para que entre, a pesar de todo, en una vida renovada con su
mundo y se ponga a pensar a partir de esta situación”[8]. Es decir, para que el hombre se conozca a sí
mismo es necesario que se adentre en la soledad, por más miedo que esta le de,
para que desde la calma que sólo da la soledad, logre analizarse, conocerse y
poder así comenzar a pensar en su mundo y en cómo transformarlo.
Bauman dice que el hombre está muy lejos de lograr hacer
esto, dice que el hombre está condenado a vivir en la incertidumbre y a caminar
sin rumbo, talvez no para siempre, pero si por un largo tiempo aún. En lo
personal creo que es verdad que este cambio será aparte de doloroso he incomodo,
largo y lento; pero también creo que el hombre ya comienza a dar sus pasos hacia esa tan necesaria transformación. Vemos
en las sociedades la promoción a la cultura, una invitación abierta a la
crítica y al análisis. Es verdad que los pasos que se han dado son diminutos, y
que aún nos falta mucho por recorrer, pero cosas como la gran popularidad de
los hábitos de meditación y contemplación, la búsqueda del autoconocimiento, la
necesidad de conocerse a sí mismo, la creciente demanda en las carreras humanistas,
son, aunque aún contaminadas y desviadas si se quiere ver así, representaciones
de mínimo una conciencia de la necesidad de conocerse a sí mismo, ya muestran
una búsqueda del yo. Todo esto pone de manifiesto que aunque por caminos
equívocos o no completos, ya el hombre se dio cuenta de la necesidad de pensar,
de conocerse y de estar a solas consigo mismo.
La escuela personalista en boca de Buber, uno de sus
principales expositores, nos da una solución a estos desvíos, nos muestra el
camino para hacer conciencia y conocer al yo. Este camino es forzosamente el
otro; nos dice que el encuentro del hombre consigo mismo, sólo es posible, y al
mismo tiempo, inevitable, cuando se logra adentrar en la soledad. Pero que ese
conocimiento “no podrá verificarse sino
como encuentro del individuo con sus compañeros, y tendrá que realizarse así.
Únicamente cuando el individuo reconozca al otro en toda su alteridad como se
reconoce a sí mismo, como hombre, y marche desde este reconocimiento a penetrar
en el otro, habrá quebrantado su soledad en un encuentro riguroso y
transformador”[9]. Es
decir, la soledad nos ayudará para hacer conciencia de la necesidad de
conocerme y conocer el mundo que me rodea para poderlo transformar; pero sólo
puedo darme cuenta de que me conozco cuando me comparo con aquello que es igual
a mí y al mismo tiempo completamente distinto a mí: el otro. Caminando al lado
del otro, donde no pierdo mi identidad, sino que la confirmo.
3.4 Los extremos son malos
Como
ya mencionamos la sociedad actual es tremendamente individualista; esto siendo
nocivo para el hombre, no sólo en su forma de pensar, sino en la manera de
convivir y realizarse también. Hay quienes sugieren solucionar esto proponiendo
teorías colectivistas, mismas que también, por ser este el otro extremo, son
igualmente nocivas. El individualismo no abarca más que una pequeña porción del
ser humano, pero así le ocurre también al colectivismo; ninguna de las dos
encamina al hombre a conocer su totalidad, ninguna busca comprender integralmente
al hombre. El individualismo no ve al hombre más que en relación consigo mismo,
pero el colectivismo no lo ve por completo, no ve al hombre ve a la “sociedad”.
3.4.1 Individualismo
En esta corriente de pensamiento
vemos que la persona humana se ve intoxicada con un amor propio, con un amor a
sí mismo incapaz de ver más haya de su propia realidad. Todo lo que hay en el
mundo gira en torno al individuo, todo lo que hace es para beneficio propio y
las cosas adquieren su valor mediante la utilidad que tengan para el individuo.
El individuo es un ser pragmático, materialista y utilitarista, es por ello que
no es sorprendente que el monstruo que se lo esté comiendo sea el consumismo.
Se cae en tal exceso que incluso a las demás personas se les ve como cosas
útiles, se tiene cerca sólo a aquellos que puedan servir de alguna manera, ya
sea para algún beneficio laboral, económico, de estatus social o como mera
distracción. El individualista se cree el centro del universo, donde todo y
todos existen en función de él.
Ya hemos experimentado en carne
propia, como este tipo de pensamiento atropella los derechos y la dignidad de
las personas, pues no ve al hombre en sí; el rostro de la raza humana queda
desfigurado al sólo centrarse en un individuo concreto. Todo se vuelve
subjetivo, incluso los universales, pues no es importante el todo sino
simplemente el yo. Cosas trascendentales y por naturaleza universales como la
belleza, la verdad, el bien, la unidad, son desechas y subjetivadas; se habla
de verdades personales, bellezas subjetivas, bienes de acuerdo a los individuos
y no de unidades sino de partes. Es decir, Todo gira alrededor del individuo, él
decide lo que es verdadero, lo que es bello, lo que es bueno, sin jamás
sentirse como parte del todo, simplemente como un colaborador de este.
El individualismo deja al hombre
solo y desamparado, pues todo lo demás sólo es importante en función de él. Los
personalistas están gravemente en contra de esta postura, pues ven que el hecho
fundamental de la existencia humana es el hombre con el hombre. El hombre podrá
utilizar las cosas que existen en el mundo, pero al toparse cara a cara con
otra persona tiene que darse cuenta que ese ser no es igual a los demás, tiene
que ver que ese es otro “Yo”. Es un sujeto que me refleja y me obliga no sólo a
darme cuenta de su condición distinta a las demás cosas, no sólo a ver que ese
es otro igual a mí, sino que ese otro me refleja a mí. En él puedo llegar a
conocerme, en él puedo constatar: ¿Quién
soy? ¿Cómo soy? ¿Qué soy? Pues quién más me puede contestar estas preguntas
sino otro Yo. No podemos encerrarnos en el Yo, pues no somos el único Yo en el
mundo.
3.4.2 Colectivismo
El colectivismo surge como respuesta
al fracaso del individualismo. El hombre al sentirse atropellado por esa
corriente corre hacia el otro extremo, el cual es igualmente dañino. Al
sentirse aislado, solo, el hombre busca refugiarse de esta soledad en la masa.
El individualismo lo hizo sentirse desprotegido tanto social como cósmicamente,
pues en una sociedad donde todos buscan sólo satisfacer sus propias
necesidades, el hombre se encuentra luchando solo y desprotegido contra todo un
mar de gente; y en una sociedad individualista, está acostumbrado a que todo
gire a su alrededor, a que todo se mida con respecto a él; así que al darse cuenta que el cosmos no
funciona de esa manera, al darse cuenta que hay cosas que no puede utilizar,
comprender y controlar, su visión cambia, pues se sentía protegido al creer que
todo lo manejaba, y al darse cuenta de que no es así se siente perdido en un
mundo que de pronto le parece inmenso.
Sintiéndose así corre hacia la masa
donde encuentra la seguridad social y cósmica que buscaba; ahí ya no hay angustia vital, pues
sólo es necesario acomodarse a la voluntad general, abandonando así la
responsabilidad propia ante la existencia, pues esta se volvió tremendamente
complicada y molesta. Ya no hay necesidad de que esté solo, puede ser la masa.
Cósmicamente, en vez de preocuparme por el universo y el cosmos, que se me presentan
simplemente fuera de mi alcance y de mi control, mejor me apropio del mundo
tecnificado, que la sociedad si ha logrado, o parece haber logrado controlar.
La colectividad asume la seguridad total.
Pareciera que se establece con esta
manera de pensar un verdadero contacto entre los hombres, pero los
personalistas nos dicen que no debemos dejarnos engañar; el hombre se funde con
el todo, pero no se establece una relación de hombre con el hombre, simplemente
de masas. En realidad esto reduce, neutraliza y desvaloriza cualquier unión
entre personas. No se conocen a las personas en realidad, sino a las sociedades
a las que pertenecen. “No se supera el
aislamiento de los hombres, lo único que se hace es sofocarlo”[10]. En el colectivismo, al renunciar a toda
decisión y resolución personal directa, se está renunciando a sí mismo.
3.4.3
El punto medio
Existe una antigua
frase en la filosofía: “Los extremos son malos”. Es verdad que no podemos vivir
centrados en nosotros mismos, esto simplemente nos aísla y nos deja
sintiéndonos abandonados y solos; pero tampoco podemos renunciar a nosotros
mismos para estar con los demás. Mauricio Beuchot es un hermeneuta que tiene un
método llamado hermenéutica analógica, método que no sólo utiliza para la
interpretación de textos, sino para la interpretación de la filosofía y del
mundo mismo. Este método consiste en
mantenerse alejado de los extremos y tratar de encontrar el punto medio. Veamos
entonces: el hombre tiene una necesidad de relacionarse con los demás, por ello
es que el individualismo no nos satisface, pero al mismo tiempo el exaltar esa necesidad al extremo y olvidarse
de la persona individual es igualmente insatisfactorio. El punto medio por lo
tanto estará en encontrar, sí una relación, pero no entre masas, sino entre
individuos, entre personas.
Los personalistas
nos dicen que el hombre necesita irrumpir en el otro, sólo entre personas
auténticas se da una relación auténtica. Y al final de cuentas el hombre no
busca ser parte de una masa, busca relacionarse. “El individuo es un hecho de la existencia en la medida en que entra en
relaciones vivas con otros individuos; la colectividad es un hecho de la
existencia en la medida en que se edifica con vivas unidades de relación. El
hecho fundamental de le existencia humana es el hombre con el hombre”[11].
Entonces el punto medio o “analógico” diría Beuchot, se encuentra en el otro,
cuando logramos esa colectividad entre individuos.
3.5
Yo – Tu – En el mundo
Tenemos que
aprender a reconocer y relacionarnos con el otro, darnos cuenta que las demás
personas no son iguales al resto de las cosas que hay en el universo, son
verdaderamente otros “yo”. La tesis fundamental de Buber es que la relación con
el tú no es solamente una relación entre las demás, sino la relación por excelencia.
Lo que trato de explicar es que el tú, a diferencia de las cosas, no aparece
jamás como sometido al yo o dependiente del yo, y por lo tanto está sustraído
fundamentalmente al modelo dueño-esclavo. Las cosas las puedo tomar y hacer
mías, las puedo usar como me plazca, pero al verme cara a cara con el tú, esto
tiene que cambiar. El otro se me presenta inmediatamente, sin conceptos, sin
razonamientos, simplemente se me da, no me queda otra cosa más que reconocerlo.
Levinas no sólo le
da importancia a la relación con el otro, sino que le otorga incluso cierta
superioridad al tú respecto al yo. Él, junto con los demás personalistas, nos dice
que el ser con los demás y para los demás pertenece al núcleo mismo de la existencia
humana. Mi existencia sólo es constatada cuando hay otro que la constate. Yo me
doy cuenta de que existo y de lo que soy cuando me topo con otro que no soy yo,
y me comparo con él. Pero no es sólo eso “El
ser con los demás, en su significado más profundo y genuino, significa que el
hombre no está nunca solo. Su existencia personal está siempre orientada hacia
los demás, ligada a los demás, en comunión con los demás”[12].
Pongámonos a
pensarlo, no solamente vivimos rodeados por otros, sino, existimos gracias a
otros. Nuestra vida se va entrelazando con las vidas de los demás y así vamos
co-existiendo con ellos. El otro me invita a ser parte de su existencia y al
mismo tiempo quiere ser parte de la mía. El otro no quiere ser algo conmigo,
quiere ser alguien conmigo y que yo sea alguien con él, en el amor, en la
amistad, en la fraternidad.
3.5.1
El otro se me impone
El otro no existe
por que yo lo haya pensado, por que yo me haya puesto a demostrar su
existencia. Antes de que mi mente lo pueda concebir, antes de que cualquier
argumento me haya venido a la mente, él existe, él simplemente esta allí,
mirándome cara a cara, libre de mí y exigiendo algo de mí. El otro se revela y
se impone a mi existencia, yo esté listo, disponible, dispuesto o no, él
irrumpe mi existencia, él me interpela.
El pobre, la
viuda, el niño, el hambriento, todo hombre que quiere ser reconocido como
“alguien” y que me pide que le reconozca y que sea alguien ante él y para él, ni
siquiera tiene necesidad de formular explícitamente la petición de ser
reconocido: su misma presencia es ya exigencia de reconocimiento, es como una
llamada que se me hace, como si apelara a mi responsabilidad por el otro.
Cuando alguno de ellos me muestra su rostro, automáticamente soy interpelado, y
aquel otro deja de ser una persona más del montón y se convierten en alguien
concreto, en una persona con rostro, con nombre, con voz y con necesidades.
El hombre, aunque
constantemente lo intente, no puede evitar ser tocado y transformado por el
otro, esto es el pensamiento del personalista Levinas, es por esto que le da
una superioridad al otro, pues el otro interpela y transforma al yo. Viéndolo
de esta manera, mi existencia es inevitablemente una aceptación o un rechazo
del otro. Pues el otro se me presenta y exige que lo vea como alguien y no como
algo, irrumpe con su petición a ser alguien para mí y de que yo sea alguien
para él, pero yo puedo aceptar o negar esa petición.
3.5.2
Indiferencia
Viendo las relaciones personales, sobretodo en la modernidad líquida,
podemos ver que la mayor parte de estas se dan en tercera persona (él, ella). “No sólo no se conocen las personas con su
propio nombre, sino que incluso esto parece carecer de importancia, ya que los
encuentros y las relaciones se desarrollan únicamente bajo el aspecto de la
función”[13]. El trabajador, el taxista, el chofer, la
panadera o la vecina, la maestra. Con este tipo de relaciones no conocemos a la
persona, sino lo que hace o a lo que se dedica, sabemos cual es su función en
la sociedad, mas no quiénes son en la sociedad.
Muchos pensadores modernos, como G. Marcel y M. Heidegger, juzgan muy
negativamente las relaciones en tercera persona. Pues nos dicen que muestran
una indiferencia hacia el otro. El hombre corre el peligro de ser encajonado en
una infinidad de funciones: en la escuela es el alumno, camino a su casa, es el
conductor, en el bar es el cliente, en la empresa es el trabajador, etc. Es
verdad que aquí se le está reconociendo, pero el problema es que en relaciones
así el tú no es alguien, es algo; se despersonaliza al tú al ignorar su persona
para tomar en cuenta sólo su función, pues al final del día da igual si me da
la clase esta o aquella maestra, si el taxi lo maneja este o aquel chofer. La
persona queda olvidada, al tú le es arrancada toda personalidad.
El otro exige ser tomado como persona, no de acuerdo a su función, que
aunque es parte de quien es, de ninguna manera lo es todo. ¿Y porqué es tan
importante reconocer al otro? “El
encuentro con el otro constituye un dinamismo concreto que abre al hombre a la
trascendencia”[14].
Ya intentamos el modelo Yo-mundo y no funcionó, ya intentamos el Todos-mundo y
tampoco funcionó, estos modelos sólo nos perdieron en una soledad nociva he
hicieron que nos perdiéramos incluso a nosotros mismos; por ello, los
personalistas proponen el modelo yo-tu-en el mundo. Para lograr avanzar, para
poder algún día ser esa colectividad de individuos de la que hablábamos,
necesitamos aprender a reconocer al otro y darnos cuenta de que nuestra
existencia está ligada al otro, que co-existimos con ellos. Tenemos que hacer
que el “yo” y el “tú” pasen a ser un “nosotros”.
3.6.
Tipos de amor
Levinas sostiene
que en el núcleo de toda interrelación humana, está el amor; pero como sabemos,
hay distintos tipos de amor. Los griegos nos habían ayudado a definir tres tipos
de amor, dependiendo de cómo estos se manifestaban, de lo que buscaban y de lo
que conseguían. Entonces si hay tres distintos tipos de amor, y las relaciones
están fundamentadas en alguna de ellas, significa que puede haber tres maneras
de relacionarse, dependiendo de qué amor tengan como centro. Expliquemos pues
cuales son estos tipos he intentemos encontrar las relaciones dentro de la
modernidad líquida que estos caracterizan.
3.6.1
Eros
Pensé oportuno comenzar con el
Eros, por que en esta modernidad líquida es el más común. El Eros es
caracterizado por su naturaleza erótica, no nada más sexual, sino es aquel que
no busca nada más que el placer físico, en todas sus manifestaciones. Es
sumamente individual, es la búsqueda de adquirir un placer lo que impulsa a la
persona a amar al otro, es decir, se le ama solamente por que otorga algún
placer.
En realidad este tipo de
relaciones son tremendamente utilitaristas, se establecen lazos con aquellos
con los cuales me causan algún tipo de placer, no amo en realidad a la persona,
sino al placer que esta me provoca, al final del día, si es esa o cualquier
otra persona la que me provoca ese sentimiento placentero da igual; dicho en
otros términos, cosifico a la persona.
Ya habíamos dicho que la
modernidad líquida se caracterizaba por ser individualista y utilitarista, por
lo que no sorprende que este tipo de relaciones sean las más comunes. La
sociedad vibra con el Eros, se le da prioridad al placer que incluso al bien.
Este tipo de relaciones crean una sociedad tremendamente hedonista, donde lo
placentero es lo más importante. Veamos a la juventud actual, veamos como la
ley del mínimo esfuerzo se ha convertido casi en una ley universal, analicemos
como el alcohol y las drogas son algo de todos los días, donde las relaciones
sexuales son también algo completamente ordinario[15].
Se habla de disfrutar la vida, y para hacerlo parece necesario ahogarse de
placer, y entre más placer se obtenga se cree que uno será más feliz.
En
una sociedad movida por el Eros lo importante es disfrutar el momento, el vivir
el aquí y el ahora al máximo se vuelve la norma de vida. Ya nos dice Ke$ha[16]
en su canción Tik Tok “No tengo ninguna preocupación en el mundo,
por que tengo suficiente cerveza, no tengo dinero en la bolsa, pero de cualquier
modo ya estoy aquí”[17]
es decir, preocúpate por el aquí y el ahora, el futuro es algo en lo que no
vale la pena pensar. Es entendible que con un futuro tan incierto y cambiante
como el que nos presente la modernidad líquida, el hombre no quiera preocuparse
por este, pero si no lo hace, jamás logrará darle algún tipo de
estructura.
Las
relaciones que se dan por el Eros son efímeras y nada personificantes, aquí lo
que relaciona al Yo con el Tú es el qué tanto puedan disfrutarse mutuamente. El
Yo busca placer a como de lugar y busca personas para usarse mutuamente, los
lazos de unión son efímeros pues sólo se fundamentan en el placer. La persona
es utilizada dispuesta y concientemente. Katy Perry[18]
en su canción Last Friday night, podría decir que refleja la actitud hacia la
vida que muchos jóvenes tienen, o al menos, la vida que muchos quisieran tener,
dice: “La noche del viernes pasado, sí,
bailamos sobre las mesas, y tomamos demasiado, creo que nos besamos pero se me
olvido (…) La noche del viernes pasado, corrimos sin ropa por el parque, nos
metimos a nadar desnudos, y tuvimos un trío. (…) Este viernes por la noche, lo
haremos todo de nuevo”[19].
Entonces podemos ver que las relaciones establecidas con un amor Eros, no son
una relación entre el Yo y el Tú, sino una relación entre Yo y el placer que Tú
puede ofrecer.
3.6.2 Filio
Mientras que el Eros se
caracteriza por el placer físico, el Filio es completamente lo contrarío. Una
relación establecida por el amor filio se calificaría erróneamente como una relación
con amor de “amistad” o de hermanos, donde teniendo ciertas cosas en común:
maneras de pensar, actitud ante la vida, intereses, etc. se decide caminar
junto con la otra persona, estas cosas en común siendo las bases de la
relación. En teoría esto suena muy bueno, y no digo que no lo sea, pero en este
tipo de relación se ensalza la parte psicológica de las relaciones humanas y se
deja olvidada la parte física y la parte personal.
El hombre guiado por el Filio,
establece relaciones con las personas por que estas comparten sus intereses,
porque ellas lo hacen sentir bien, le dan un tipo de seguridad psicológica y
emocional. Está con ellos porque ellos están de acuerdo con él, y mientras esto
sea así la relación estará bien, pero cuando los intereses de alguno cambien,
la relación ya dejará de tener sentido y se buscará a alguien más que ocupe su
lugar. Es decir, la relación no se da
por la persona en sí, sino por los intereses que esta tiene. En realidad este
tipo de relación también utiliza a la persona,
pues si la persona esta ahí para mi yo estaré ahí para ella, de lo
contrario no lo haré. En este tipo de relaciones el hombre se da pero limitado,
busca recibir algo a cambio, no placer como en el Eros, pero sí exige ser
escuchado, acompañado y querido.
No es un amor desinteresado,
sino todo lo contrario, el otro se convierte en una cosa que me da el cariño y
la atención que yo creo merecer, y si no me lo da, me siento insatisfecho por
la relación. El Filio es un amor egoísta, pues no da nada de sí sin que el otro
de algo a cambio. También este tipo de relaciones yo-tú no forman un nosotros
completo, pues sólo nuestros intereses son los que nos unen; si la persona de
pronto se vuelve inaccesible por cualquier razón, sí se sufre, pero sólo
mientras se encuentra otra con los mismos intereses para tomar su lugar. Un
ejemplo de este tipo de relaciones son las “amistades” escolares; que se juran
amistad eterna, que prometen siempre estar en contacto, pero después de
graduarse jamás se les vuelve a ver. ¿Por qué? Pues por que en la nueva escuela
o en el trabajo ya se encontraron a otras personas que tomen su lugar.
Como podemos ver este tipo de
relaciones también son utilitaristas. No se da una verdadera unión del Yo con
el Tú. No se crea un “Nosotros” caminando, sino un Yo y Tú caminando juntos.
3.6.3 Ágape
El Ágape es el
tipo de amor más puro que existe, es un amor que se caracteriza por la
donación, por la entrega gratuita de uno mismo al amado. “Este amor conduce al amado por la dinámica misma del amor, ya sea éste
entendido como Eros o como filia, puesto que ambos son compatibles con el amor
agápico y por él son transformados radicalmente. El ágape se niega a la
objetivización y percibe y trata al ser humano en cuanto persona”[20]
con esto quiero decir que este tipo de amor impulsa a entregarse completamente
a la otra persona, percibiéndola y tratándola no como un objeto para recibir
placer, o como un medio de seguridad psicológica y emocional, sino como
persona.
Aunque el placer y la seguridad vayan incluidos
en este amor no se limita a sólo ellos. La relación psicológica se da no como
acuerdo mutuo, donde yo apoyo para ser apoyado, donde yo soy fiel esperando y
hasta exigiendo que se me sea fiel a cambio, sino que se entrega por completo
sin esperar nada a cambio por el simple hecho de que se ama. Este tipo de
relaciones se caracterizan por la entrega total al otro, sin exigir, sin
reclamar y sin reprochar absolutamente nada, pues la entrega es completamente
gratuita. El Yo se une verdaderamente con el Tú y crean un “Nosotros”. El Yo ya
no se preocupa por sus intereses propios sino por los intereses de aquel a
quien este acompaña, y viceversa.
Ejemplos de estas relaciones
son relaciones de pareja donde se vive el amor verdadero, donde verdaderamente se
dan el uno al otro. Pero esta forma de amor tan pura no se da solamente en las
relaciones de pareja, sino también es en el Ágape donde se fundamenta la
verdadera amistad. Esa amistad donde el otro se vuelve parte de mi existencia y
yo me vuelvo parte de la suya. Donde la seguridad y el bienestar del otro me
interesan he incluso, me interesan más que el mío. Pues alguien que ama
realmente con este tipo de amor, haría lo que fuera por el amado.
El Ágape no está peleado ni
con el Eros ni con el Filio, sino todo lo contrario, los abarca y los
plenifica. En una relación agápica, el placer y el compartir intereses es
importante pero no es lo más importante, pues aquí la relación se da entre dos
personas, por lo cual lo que importa verdaderamente es la otra persona, con
todo lo que en ella conlleva. Por medio del Ágape se establecen los lazos de
verdadera amistad entre los hombres, lazos que son capaces de sacar al hombre
de su egoísmo, que lo habilita para ser conciente del otro, que lo forza a
aceptarlo y acogerlo como parte fundamental de su existencia, a ser parte de su
mundo. Hace que el Yo verdaderamente se una con el Tú, sin restricciones ni
demandas, formando así un verdadero Nosotros.
3.7
La
Amistad Agápica
El hombre líquido se encuentra, como ya dijimos, ensimismado, encerrado
en su propia individualidad; tanto así que la soledad lo devora, haciéndole sentir
que está completamente solo aún cuando está rodeado de miles de personas. El
hombre nada en un mar de incertidumbre que el mismo creó, no confiando en nada
ni en nadie. Pero aún dentro de esta realidad, una necesidad por establecer
relaciones con los demás, se niega a ser liquificada. El hombre líquido añora
relaciones reales con los demás, relaciones que lo liberen de su tremenda
soledad. El problema es que no sabe como establecerlas. Es verdad que la
sociedad en la modernidad líquida no favorece este tipo de relaciones, pero aún
dentro de esta oscura y tenebrosa existencia se ven destellos de luz, que
pueden rescatar al hombre de ese mar de incertidumbre en el que es lanzado.
Bauman dice que el hombre actual no tiene las herramientas para poder
salir de la modernidad líquida; sostiene que el hombre está condenado a vivir
en la incertidumbre, a estar perdido en el yo, y a simplemente tratar de nadar en
las olas caóticas de su sociedad líquida. Pero aunque el transformar toda la
realidad será un proceso lento y desgastante, creo que en la relación profunda
del individuo con el otro, es decir en el Nosotros, podemos encontrar un camino
para encontrar por fin, algo sólido de que sostenernos.
Buber ve en la relación Yo-Tú “La
alternativa excluida cuyo conocimiento ayudará a que el género humano vuelva a
producir personas auténticas y a fundar comunidades auténticas”[21].
Continúa diciendo que para la comprensión del hombre, esta relacionabilidad nos
da un punto de partida desde al cual podemos avanzar “por un lado, hacia una comprensión nueva de la persona y, por otro,
hacia una comprensión nueva de la comunidad.”[22]
Es decir una relación real entre el Yo y el Tú en donde verdaderamente se forme
un Nosotros, una relación fundada en el ágape, nos puede dar al menos un punto
de partida para comenzar a reestructurar, o solidificar nuestro entorno. Esta
relación por excelencia será la amistad Agápica.
Daniel Rodríguez Cardoso, un historiador
personalista presentó una obra titulada “Julián
Marías y la amistad” en las IV Jornadas de la AEP: “Julián Marías: una visión responsable” presentada en la Universidad
Complutense de Madrid y en la Universidad San Pablo CEU, del 7 al 9 de febrero
en el 2008. En este trabajo nos menciona que “la amistad es una relación humana y personal que se basa en el amor, condición fundamental de la persona, en la
cual se influyen y se enriquecen las vidas y los argumentos de dos vidas al
ayudar a seguir la vocación con mayor autenticidad consiguiendo la felicidad.
Por ello la amistad está basada en la entrega y la generosidad de uno mismo. Al
estar fundamentada en el amor es necesario el respeto y la ilusión
por la persona del otro y por sus posibilidades que se está deseando que se
cumplan y desarrollen en todo su poder pero manteniendo la intimidad del amigo
protegida. De aquí surge la fidelidad y la lealtad tan resaltada desde siempre.
Al fundarse sobre el amor se desea que dure para siempre”[23]. Es en la
verdadera amistad donde se da el Nosotros. Es en esta donde logramos salir de
nosotros mismos para darle la primacía a la relación con el otro, dándole una
cierta superioridad al tú respecto al yo, como decía Levinas.
Es verdad que no
se puede ser amigo de todos, pues creer eso sería creer en una utopía. No se le
puede pedir al hombre que sea realmente amigo con todos, lo que si se le puede
pedir, y lo que necesita para comenzar a solidificarse, es que tenga la
apertura a esa amistad con todos, que tenga esa disponibilidad para estar ahí
para el otro, sin esperar nada a cambio, simplemente por el hecho de que el
otro es alguien igual a mi. Si logramos tener esta disponibilidad, lograremos
en realidad ser un nosotros sólido, capaz, aunque poco a poco, de encontrar un
puerto dentro de este mar turbulento al que Bauman llamó modernidad
líquida.
[2] En ningún momento
pretendo decir que estos sitios o que los avances tecnológicos satisfacen esta
necesidad, pero sí que mínimo son una manifestación de ella.
[3] Zygmunt Bauman “Vidas desperdiciadas. La modernidad y sus
parias”. Paidos. Buenos Aires, 2005.
Pág. 51
[8]
Martin Buber. “¿Qué es el hombre?” Breviarios
de Fondo de Cultura Económica. Decimatercera reimpresión. México D.F. 1985 Pág.
141
[15] Mi
intención en este momento no es decir si estas cosas están bien o están mal,
sino simplemente presentarlas como evidencia de una sociedad hedonista.
[16] Cantante
de pop, famosa por ser
alguien que “sabe disfrutar de la vida”, constantemente alcoholizada y de
fiesta en fiesta. Modelo perfecto de alguien que vive regido por el Eros
[17] “Ain't got a care in world, but got plenty of beer, ain't got no money
in my pocket, but I'm already here”
[19] “Last Friday night, yeah we danced on tabletops, and we took too many
shots, think we kissed but I forgot. (…) Last Friday night, we went streaking
in the park, skinny dipping in the dark, then had a ménage à trois. (…) This
Friday night, do it all again”
[20] José-Román
Flecha “Moral de la persona” Spientia Fidei. Biblioteca de autores cristianos
Madrid 2002 Pág. 35
[23] Daniel Rodríguez Cardoso “Julián
Marías y la amistad” en las IV Jornadas de la
AEP: “Julián Marías: una visión
responsable” presentada en la Universidad Complutense de Madrid y en la
Universidad San Pablo CEU, del 7 al 9 de febrero en el 2008.
Disponible
en:
http://www.personalismo.org/recursos/articulos/rodriguez-cardoso-daniel-julian-marias-y-la-amistad/
revisado por última vez el 18/05/2012
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