Monday, August 20, 2012

Tercer capítulo: El hombre, sólido por naturaleza


Indice
3          Tercer capítulo: El hombre, sólido por naturaleza                        
3.1 Tweet, Tweet… como los pajaritos
3.1.2   La necesidad de estar conectado                                               
3.1.3   ¿Los beneficios del twitteo?                                           
3.1.4   Me ven luego existo                                                          
3.1.5   Una necesidad oculta                                                       
3.2      Comunicación tecnológica cara a cara                                     
3.2.1   Tecnología como solución lógica a las necesidades humanas                                                                                                     
3.2.2   ¿Avances por necesidad o por comercio?                    
3.3      El hombre, sólo, en medio de tanta gente                                
3.3.1   Lo individual sobre lo comunitario                                  
3.3.2          Yo vs. Ellos                                                                          
3.3.3   Solo pero no a solas                                                         
3.3.4   El otro me muestra al yo                                                   
3.4      Los extremos son malos                                                               
3.4.1   Individualismo                                                                    
3.4.2   Colectivismo                                                                      
3.4.3   El punto medio                                                                   
3.5      Yo – Tu – En el mundo                                                                
3.5.1   El otro se me impone                                                        
3.5.2   Indiferencia                                                                         
3.6      Tipos de amor                                                                                 
3.6.1   Eros                                                                                      
3.6.2   Filio                                                                                      
3.6.3   Ágape                                                                                              
3.7      La amistad agápica                                                                      










Tercer capítulo:

 El hombre, sólido por naturaleza






“Únicamente cuando el individuo reconozca al otro en toda su alteridad como se reconoce a sí mismo, como hombre, y marche desde este reconocimiento a penetrar en el otro, habrá quebrantado su soledad en un encuentro riguroso y transformador”
Martin Buber







Tercer capítulo
3     El hombre, sólido por naturaleza

Es verdad que en la modernidad líquida se intenta aislar al hombre de sus semejantes, que la lucha por una independencia se ha vuelto tan extrema que el hombre se intenta liberar de la sociedad y en sus casos más extremos de la humanidad misma. Pero en vez de quedarnos con esto, intentemos rescatar al hombre sumergido en esta sociedad líquida. Tratemos de ver cómo hay partes del hombre que se niegan a ser licuificadas, que hay aspectos de nosotros mismos que simplemente, por su naturaleza se rehúsan a ser líquidos. La importancia de encontrar estos “sólidos” por llamarlos así, es que en estos encontraremos la manera de salir por fin de este océano al que Bauman llama modernidad líquida. 

3.1 Tweet, Tweet… como los pajaritos

Una de las observaciones que se dan acerca de las relaciones interpersonales, es la falta de profundidad en ellas. Se dice que el hombre en la actualidad se comunica a través de monitores y no de frente como lo hacía antes. Por eso pensé necesario analizar el fenómeno de las redes sociales, fenómeno tan característico en la sociedad líquida. Viéndolo no sólo como un fenómeno social, sino analizando al hombre dentro de este fenómeno, tratando de averiguar el porqué el hombre actual las utiliza.

Viendo la gran gama de redes sociales, escoger una para analizar es complicado, por lo que decidí enfocarme en la más popular. Según Peder Zane, reportero del diario News and Observer, en el último año el número de usuarios  de Twitter se incrementó en un 900 por ciento, mientras que Facebook, estando en segundo lugar, creció solamente un 228 por ciento. Esto no sólo lo hice para definir cual red utilizar, sino que al encontrar la más popular, encuentro también aquella red que responde más a las necesidades actuales. 

Twitter viene de la onomatopeya inglesa Tweet que corresponde al sonido que hacen los pájaros cuando gorjean. Los expertos en aves saben que el gorjeo de las aves tiene dos funciones. La primera es mantenerse en contacto, es decir, evita que se pierdan o que pierdan de vista a sus parejas o el resto de la parvada. La segunda función es impedir que otras aves transgredan el territorio del que se han apropiado o quieren apropiarse. ¿Por qué es esto importante? Por que esto nos muestra que el gorjeo no trasmite ningún mensaje, por lo que sus contenidos, aunque no los tiene si los tuviera, serían irrelevantes; lo importante es que el sonido se emita y que si tienen suerte alguien lo escuche. No sé si Jack Dorsey, cuando fundó el sitio web nombrado Twitter en el 2006, estaba pensando en eso, aunque lo dudo bastante. Pero los 55 millones mensuales de visitantes de su sitio parecen haber adoptado esa costumbre, conciente o inconcientemente.

3.1.2 La necesidad de estar conectado

A pesar de los continuos intentos de aislar al hombre se puede seguir viendo la necesidad de compartir su vida con los demás y de relacionarse, Estar “conectado” se ha convertido en una de las nuevas necesidades sociales, estar “conectado” te permite comunicarte con muchísima gente desde donde sea que tu estés, poniendo al alcance de tus dedos un sinfín de información, y, mientras sepas navegar en él, puedes ingresar a este nuevo mundo, el mundo cibernético. Antes tenías que estar en una computadora para estar conectado, ahora basta con tener un celular para poder ingresar a este mundo cibernético. Las necesidades de estar conectado, de relación, y de comunicar a los demás lo que yo hago, lo que yo pienso, lo que me gusta y lo que me interesa, son el fundamento de la popularidad de Twitter y de las demás redes sociales. 


Twitter nos ofrece un servicio para que los amigos, las familias y los compañeros de trabajo y escuela se mantengan conectados mediante el intercambio de mensajes cortos y sencillos. Todas girando alrededor de las preguntas ¿Qué haces? ¿Qué piensas? ¿Qué te interesa? Las respuestas no sólo tienen que ser rápidas y frecuentes, sino fáciles de digerir, es decir compactas y breves, tienen un máximo de 140 caracteres. De modo que las respuestas de estas preguntas tan complejas, si se quieren twittear tendrán que limitarse a “Aburrido en la clase” “Creo que estoy enamorado” “Me encanta el nuevo disco de Adele”.

De esta manera no sólo no es necesario, sino imposible de agregar los motivos y objetivos de nuestros actos, la verdadera esencia de nuestro pensamiento, pues aunque se pudieran poner en palabras no es posible agregarlo, no hay espacio para ello. Lo que se nos dice y se nos da a entender es que lo único que importa es saber y comunicar lo que hacemos en este momento o en cualquier otro; lo que importa es estar a la vista. Porque a final de cuentas lo que hacemos y lo que pensamos, a qué aspiramos, con qué soñamos, qué disfrutamos o lamentamos cuando lo hacemos, o incluso las demás razones que nos invitan a twittear, se convierten en aspectos que carecen de relevancia.  Sin embargo su gran utilidad y popularidad se da en el hecho de que nuestros mensajes, sin importar el contenido que estos tengan, están disponibles para todos con darle clic a Tweet.

3.1.3 ¿Los beneficios del twitteo?

Pero es innegable dado a su popularidad que Twitter  tiene sus ventajas gracias a la posibilidad de comunicarse de manera instantánea con todo el mundo, y las vemos sobre todo en las ocasiones de eventos masivos. Por ejemplo en la ultima venida del Papa Benedicto XVI a México en Marzo del 2012, donde aún quienes no tuvimos la oportunidad de ir a recibirlo, por medio de sus tweets, pudimos seguir paso a paso todo lo que él hizo, pudimos experimentar de cerca lo que el pensaba y lo alegre que estaba de estar en México. 

También ayuda a seguir de cerca múltiples noticias como en enero de 2009 cuando el avión del vuelo 1549 de US Airways, se vio forzado a hacer un aterrizaje forzoso  en el río Hudson poco después de despegar en el aeropuerto de “La Guardia” en la ciudad de Nueva York., ya que múltiples aves hicieron impacto contra la nave dañando las turbinas. Janis Krums, un pasajero de uno de los transbordadores que acudieron para ayudar, sacó una fotografía del avión caído mientras los pasajeros lo evacuaban y la envió a través de TwitPic antes de que los medios tradicionales llegasen al lugar. 

            Pero tiene que haber  un beneficio diferente, pues estos ejemplos son muy radicales, ya que no todos los días hay eventos masivos y sin embargo todos los días hay millones de tweets. Este beneficio más extenso y en el cual parece encontrarse el gran atractivo del sitio es muy parecido a lo que explicábamos sobre el gorjeo de las aves.

3.1.4 Me ven luego existo

Bauman dice que la era de la comunicación masiva cambió el <pienso luego existo> de Descartes al más actual y mucho más adecuado <Me ven, luego existo> un modelo establecido por los famosos. La fama de las celebridades no se mide por la importancia de sus obras o de su trabajo, ni por el peso que tienen en la comunidad sus acciones. Pensemos por un minuto ¿Por qué los famosos son, exactamente eso, famosos? La respuesta pareciera demasiado simple, son famosos por que mucha gente habla de ellos, los ven en las plazas, en la televisión y en las revistas, su fama se da no por lo que hacen, sino por lo que la gente habla de ellos, y por el qué tanto la gente quiere verlos. Recordemos el famoso dicho en la mercadotecnia “No importa que hablen bien o mal de ti, la cosa es que hablen de ti”.

            ¿Esto que tiene que ver con Twitter? Pues mucho, los famosos son vistos como algo especial, como “alguien” en la sociedad, aunque su fama se base en cosas superficiales y tontas; como por ejemplo Lady Gaga que su fama se basa sobre todo en sus atuendos tan extravagantes, o Paris Hilton, que su fama se da por ser rica, ir a muchas fiestas y hacer de su vida un desastre, sin embargo la gente está al pendiente de cualquier cosa que estas y muchas otras celebridades hagan.

Bauman comparando este fenómeno de los “famosos”  con el fenómeno de Twitter que pareciera que se piensa “Cuanto más twitee, cuanta más gente visite el sitio donde se publica mi tweet más probabilidades tendré de engrosar las filas de los famosos. Como sucede en el caso de estos últimos, resulta irrelevante el contenido de mi tweet. Al fin y al cabo, lo que leemos y oímos sobre los famosos suele ser la última noticia acerca de sus desayunos, citas, aventuras sexuales y compras. Y dado que el peso de la presencia de una persona en el mundo se mide por su <celebridad>, mi tweet es también un modo de incrementar mi peso espiritual”[1]. Es decir, al igual que las aves, no importa lo que diga siempre y cuando haya alguien que me escuche. Por lo que mis tweets pueden ser completamente irrelevantes, pero mientras haya alguien que los quiera leer me siento como alguien importante. Al menos esta es la visión que tiene Bauman al respecto, que aunque muy interesante creo que puede ser analizado desde otra perspectiva.

3.1.5              Una necesidad oculta

            Estoy completamente de acuerdo con la analogía del gorjeo de las aves, y que lo que es importante no es qué dices si no el hecho que tienes algo que decir y aun más importante que hay alguien dispuesto a escucharte. Bauman lo relaciona con el sentido de celebridad pero, yo creo que no puede ser sólo eso, debe haber algo de fondo. Podría ser que busco que otro me escuche, no para marcar mi superioridad o para  sentirme como una celebridad, como pareciera, sino que buscamos lo que ya mencionábamos: que alguien nos escuche, pero que nos escuche realmente.

Cuando escribimos algo en nuestro muro, o mandamos un tweet lo hacemos con la intención de que alguien, en algún lado, se interese por aquello que yo pienso, por aquello que a mi me gusta. Buscamos compartir información para así compartirnos a nosotros mismos, y al mismo tiempo cuando sigo a alguien en Twitter o agrego a alguien a Facebook, a Tumblr, o a lo que sea; lo que en realidad estoy diciendo no es que me quiero enterar de cada detalle que le sucede en su vida. No quiero saber que desayunó o que se va a poner para ir a la escuela, lo que estoy diciendo es que esa persona tiene algo que a mi me interesa, algo que me hace querer estar conectado con él o con ella de manera continua, sea por que me agrada su sentido del humor, o por que creo que tiene una buena actitud o que simplemente nos gusta el mismo tipo de música, sin importar el por qué sea, el hecho es que me interesa.

En el fondo, estos medios ponen de manifiesto una auténtica necesidad natural en todo ser humano, aquella necesidad que simplemente se niega a ser licuificada, la necesidad que nos impulsa a la interrelación con los demás, la necesidad de ser comprendido por el otro, de compartir con el otro y de darme a conocer así como también de conocer al otro, no para simplemente ser más popular, sino para estar interrelacionado “conectado” con más personas.

3.2    Comunicación tecnológica cara a cara

Una de las cosas que más se critica sobre la comunicación en la modernidad líquida es que se ha vuelto muy impersonal. Que ya no hablamos cara a cara sino pantalla a pantalla. Pero el no utilizar los medios que la tecnología nos ofrece, sería  ignorar un gran paso que la humanidad ha dado. No se puede ignorar los beneficios que estos nos han ofrecido, por sólo mencionar uno, el liberarnos del espacio. Hoy en día podemos comunicarnos a cualquier parte del mundo de manera instantánea, por lo que las limitaciones geográficas ya no significan nada. Esto significa que al “conectarte” al mundo cibernético en verdad te “conectas” con todo el mundo. 

Aunque el reclamo más importante sí fue verdad en un principio, con los mensajes de texto por el celular o correos electrónicos, reemplazando las cartas he incluso las llamadas por teléfono, se perdía todo contacto con la otra persona al “hablar” con ellos, en verdad sólo tenías contacto con tu propia pantalla. Pero esto no debería sorprendernos, el hombre actual busca siempre satisfacer sus necesidades de la manera más rápida posible, utilizando para esto la tecnología. Queremos hacer todo más rápido y sencillo, y con esto preferimos los resultados instantáneos, en vez de aquellos de mejor calidad.

3.2.1 Tecnología como solución lógica a las necesidades humanas

Ahora, ya decíamos que la interrelación es una necesidad del ser humano, no es extraño entonces pensar que así como hacemos con todas nuestras otras necesidades, intentáramos con la tecnología hacer que estas relaciones se den de manera rápida y sencilla. No tenemos tiempo para reunirnos en un café a platicar sobre nuestros intereses comunes, y además exigimos poder comunicarnos con quien queramos a la hora que lo necesitemos, sin tener que estar sujetos a perder el tiempo trasladándonos de un lado a otro, no por que la persona no valga la molestia, sino por que se nos ha enseñado que todo debe ser instantáneo, por lo que perder el tiempo haciendo algo que podemos hacer más rápido resulta ilógico.

  Todo en el mundo actual avanza de manera tan rápida que no tenemos mucho tiempo para comparar intereses con los demás, así que tener un sitio donde sólo basta poner un signo de # para buscar a gente que le interese lo mismo que a mí, donde puedo ver una lista de las personas a las que les gustan las mismas cosas que a mí es tan sencillo y sobretodo, donde no tengo que molestarme por perder el tiempo en introducciones ni cortesías, sino rápidamente poder decidir seguir compartiendo con una persona o no, pareciera no sólo la solución perfecta sino el próximo paso evolutivo lógico en las relaciones interpersonales. Y para aquellos que saben utilizar la tecnología adecuadamente, los nuevos medios de comunicación ya no son impersonales, pues con cosas como Youtube, Skype, live Messenger entre muchos más, podemos comunicarnos sin ser limitados por el espacio, cara a cara con alguien a través de nuestras pantallas.

Vemos entonces que con la tecnología intentamos no despersonalizar la comunicación como comúnmente se piensa, sino se intenta y se ha logrado mejorar, pues puedes sentarte a platicar con un grupo de personas en cualquier momento, aunque estén todos en distintos lugares. Anteriormente la comunicación a larga distancia tenía que ser en el mejor de los casos por teléfono, es decir que solamente era posible que dos personas se escuchen, ahora se pueden escuchar y también ver, siendo así una conversación más personal que la del teléfono o la carta.

Es verdad que al principio la tecnología no satisfació nuestra necesidad a la primera, pero si ha avanzado a modo de no sólo ayudarnos a comunicarnos sino a hacerlo mejor que antes, mejor no tanto por la instantaneidad sino por habernos liberado de los limitantes del espacio, por permitirnos tener verdaderas conversaciones a larga distancia de manera sencilla y rápida. De manera que puedo desde mi cuarto platicar verdaderamente con alguien que está no sólo en otra ciudad, sino incluso en otro país, como si estuviera justo ahí frente a mi, tomándose un café conmigo.

Siempre es más importante la intención detrás del acto que el acto mismo, y aunque es verdad que estos mismos avances que ahora facilitan la comunicación por mucho tiempo la dificultaron, la intención del hombre al hacer estos avances jamás fue el impersonalizarla sino todo lo contrario, se buscó ayudar a que las personas se pudieran comunicar mejor. La tecnología ha avanzado muchísimo y la mayoría de estos avances son en comunicación ¿Por qué? ¿Acaso no es  posible que sea otra prueba de esa necesidad que tiene el hombre de relacionarse con el otro? Sino fuera así, para qué poner tanto empeño en esto.

3.2.2 ¿Avances por necesidad o por comercio?

Es verdad que hay quienes mencionan que el avance en la comunicación se debe a cuestiones meramente capitalistas, y es posible que eso tenga mucho que ver, puesto las grandes empresas hoy en día se dedican a eso, pero, también es verdad que incluso el mercado se mueve para satisfacer necesidades existentes en el ser humano, y si no hubiera una necesidad de comunicarse, de relacionarse con los demás, todas esas empresas no tuvieran sentido, y auque es verdad que el capitalismo crea necesidades innecesarias en el hombre, estas se manifiestan en cuestiones distintas, en traer celulares de vanguardia, de tener las computadores cada vez con más capacidad y más veloces, pero la necesidad de relación no puede ser creada por el mercado actual pues es una necesidad que ha existido desde siempre.

Es decir, que la tecnología pone también de manifiesto la necesidad que tiene el hombre de relacionarse con los demás. Aunque es verdad que tiene tintes de la modernidad líquida (como era de esperarse), al buscar que sean más rápidas, al esperar que tengan cierto sentido de inmediatez, y sobre todo al exigir que no estén sujetas al espacio geográfico; en el fondo sigue imperando la necesidad del otro, esa necesidad de estar en contacto, de establecer, cuidar y mantener relaciones con los demás.[2]


           
3.3    El hombre, sólo, en medio de tanta gente

Ya hablábamos en el capitulo anterior sobre como el hombre se aísla de los demás y termina viviendo tremendamente sólo, aún cuando está rodeado por un mundo de gente, por decisión propia, está solo. Esto como resultado de la individualización de la sociedad, donde, como lo importante es el individuo se menosprecia el sentido de comunidad y de estar con el otro. Teniendo como resultado un mundo tan individual que no importa si hay o no hay otras personas en él, pues de cualquier manera, al hombre no le importa vivir con ellos.

3.3.1   Lo individual sobre lo comunitario

El hombre vive ensimismado por ser tan pragmatista, consumista y materialista; la modernidad líquida le propone al hombre convivir sólo con aquellos que le sean útiles, por lo que la convivencia no tiene como centro el estar con el otro, sino el satisfacer al yo, así individualizando incluso la poca convivencia que se da con los demás.

Se da, como mencionábamos al hablar de las sociedades de guardarropa, el fenómeno de estar con ellos sin ser uno de ellos: camina en una masa de gente sin jamás salir de si mismo, sino al contrario, el hombre actual intenta sobresalir de las masas, busca ser individual, diferente, intenta inútilmente separarse por completo de los demás, pues en la modernidad líquida, ser distinto equivale a ser más yo.

Esto lo podemos ver en el enorme consumo de terapias, libros, pláticas y cursos de superación personal, de autoconocimiento y de auto trascendencia. El hombre moderno cree que se basta solo para poder superarse, trascender y ser pleno, ignorando la importancia de la convivencia con los demás. Sí se habla de una armonía con todo y todos los que te rodean, pero una vez más esta armonía se busca para yo estar bien, no por que me interese que el otro lo esté. Me atrevería a decir que este es uno de los grandes problemas actuales: no podemos avanzar, no nos podemos superar por que cada quien busca hacerlo individualmente, o por fines meramente individuales.

3.3.2 Yo vs. Ellos

La cuestión es que nuestra visión siempre es yo y ellos, nosotros y los demás. Ellos siempre son demasiados. «Ellos» son los tipos de los que debería haber menos o, mejor aún, absolutamente ninguno. Y nosotros nunca somos suficientes. «Nosotros» somos la gente que tendría que abundar más[3].  Es decir no existe un Nosotros que abarque a todos, es como sí la sociedad se formara por muchos pequeños nosotros, en vez de uno total.

Pero pareciera paradójico, el hombre se esfuerza tremendamente por separarse de los demás, lucha por ser individual, por sobresalir de los otros y así estar apartado de todos, pero al mismo tiempo, le teme profundamente a la soledad. El hombre líquido no puede manejar la soledad, las enfermedades más comunes hoy en día son aquellas causadas por esta soledad: el estrés, la depresión, la ansiedad; pues se niega a sí mismo esa necesidad natural de estar con el otro, es normal que esto tenga consecuencias. Los suicidios, cada vez más frecuentes son precisamente por eso, sienten que nadie los comprende, que a nadie le interesan, que nadie los toma en cuenta, es decir, se sienten solos.

3.3.3 Solo pero no a solas

Así que el hombre líquido se esfuerza por no vivir con los demás pero al mismo tiempo, tampoco quiere estar solo. ¿Cómo logra hacer eso? ya lo mencionamos anteriormente, su comunicación es tan avanzada que no necesita estar presente con alguien para entablar una conversación con él.

Aquí vemos una deficiencia de este tipo de comunicación. “En la página web de la revista Chronicle of Higher Education (http://chronicle.com) se publicó recientemente el caso de una adolescente que enviaba 3.000 mensajes de texto al mes. Esto significa que enviaba una media de cien mensajes diarios, es decir, uno cada diez minutos de vigilia, «por la mañana, a mediodía y por la noche, en días laborables y fines de semana, en las horas de clase, a la hora de comer, a la hora de hacer los deberes y a la hora de lavarse los dientes». Lo que se desprende es que no estaba sola más de diez minutos; es decir, nunca estaba a solas «consigo misma », con sus pensamientos, sueños, preocupaciones y esperanzas. A estas alturas habrá olvidado, probablemente, cómo se vive —se piensa, se hacen cosas, se ríe o se llora— en compañía de uno mismo, sin la compañía de los demás. Es más, nunca ha tenido la oportunidad de aprender ese arte. Si en algo no es la única es en su incapacidad de practicarlo…” [4]

            El celular no es el único medio que tenemos para evitarnos a nosotros mismos; están las computadoras, los reproductores de música, los videojuegos, sólo por mencionar algunos, pero sería injusto y estúpido culpar sólo a la tecnología electrónica de lo que le sucede a la sociedad pues estos sólo responden a la necesidad que se creó el hombre de evadir a como de lugar su yo. Y ¿por qué lo hacemos? Pues por que para el hombre líquido, la idea de estar en este mundo impredecible, siempre cambiante y sorprendente, tan enorme y desconocido, la posibilidad de quedarse solo pude resultar espantosa. Quiere estar sin los demás pero no solo.

            Vemos la necesidad de inundarnos con imágenes, con ruido, con cualquier cosa que me distraiga y me prevenga de sentir mi soledad, para eso utilizamos los celulares, los Iphones, las computadoras portátiles, los juegos de video portátiles, en fin muchísimas cosas. El primer aparato de música portátil que apareció en el mercado fue el walkman que nos prometía en sus anuncios, “jamás tiene que volver a estar solo”. Bauman echando ese vistazo menciona “La dependencia del ruido ininterrumpido que emitía el Walkman ahondó el vacío que dejaba la falta de compañía. Y cuanto más se hundían los usuarios en ese vacío, menos capaces eran de utilizar los medios anteriores a la alta tecnología, como los músculos y la imaginación, para escapar de él. Con la llegada de Internet, fue posible olvidar u ocultar ese vacío y, por lo tanto, eliminar su toxicidad; al menos se pudo aliviar el dolor que causaba.”[5]

            Por la misma realidad que se vive en la modernidad líquida buscamos mantenernos en constante movimiento en todo lo que hacemos. Necesitamos correr no sólo para llevarle el paso a la sociedad sino mínimo para que esta no nos deje atrás; el caminar junto con alguien más significa ya no llevar mi paso ni el de él, sino avanzar al mismo ritmo; cosa que el hombre líquido ve simplemente como una perdición de su propia identidad, cosa atroz en estos días. Así que con nuestros “dispositivos en la mano, es posible, si se desea, estar solos en medio de un rebaño en estampida. No juramos lealtad hasta la muerte, y cabe esperar que siempre haya alguien «disponible» cuando lo necesitemos, sin tener que soportar las desagradables consecuencias de estar constantemente disponibles para los demás…”[6] de esta manera “logrando” estar solos y acompañados al mismo tiempo.

            El enorme problema con esto es que nunca estamos verdaderamente solos, y si nunca se está solo, entonces es muy poco probable que uno lea un libro por mero placer, que se atreva a analizar y criticar el mundo, que se haga conciencia del rumbo de nuestras vidas y se tracen trayectorias hacia el futuro “al huir de la soledad, se pierde la oportunidad de disfrutar del aislamiento, ese sublime estado en el que es posible «evocar pensamientos», sopesar, reflexionar, crear y, en definitiva, atribuir sentido y sustancia a la comunicación.”[7]

3.3.4 El otro me muestra al yo

            Tenemos que perderle el miedo a la soledad, no hay otra manera de avanzar que haciéndolo. La escuela personalista nos dice que al pensamiento humano se le presenta una nueva tarea con referencia a la vida, tarea que “exige que el hombre que quiera conocerse a sí mismo se sobreponga a la tensión de la soledad y a la llaga viva de su problemática para que entre, a pesar de todo, en una vida renovada con su mundo y se ponga a pensar a partir de esta situación[8].  Es decir, para que el hombre se conozca a sí mismo es necesario que se adentre en la soledad, por más miedo que esta le de, para que desde la calma que sólo da la soledad, logre analizarse, conocerse y poder así comenzar a pensar en su mundo y en cómo transformarlo.

            Bauman dice que el hombre está muy lejos de lograr hacer esto, dice que el hombre está condenado a vivir en la incertidumbre y a caminar sin rumbo, talvez no para siempre, pero si por un largo tiempo aún. En lo personal creo que es verdad que este cambio será aparte de doloroso he incomodo, largo y lento; pero también creo que el hombre ya comienza a dar sus pasos  hacia esa tan necesaria transformación. Vemos en las sociedades la promoción a la cultura, una invitación abierta a la crítica y al análisis. Es verdad que los pasos que se han dado son diminutos, y que aún nos falta mucho por recorrer, pero cosas como la gran popularidad de los hábitos de meditación y contemplación, la búsqueda del autoconocimiento, la necesidad de conocerse a sí mismo, la creciente demanda en las carreras humanistas, son, aunque aún contaminadas y desviadas si se quiere ver así, representaciones de mínimo una conciencia de la necesidad de conocerse a sí mismo, ya muestran una búsqueda del yo. Todo esto pone de manifiesto que aunque por caminos equívocos o no completos, ya el hombre se dio cuenta de la necesidad de pensar, de conocerse y de estar a solas consigo mismo.

            La escuela personalista en boca de Buber, uno de sus principales expositores, nos da una solución a estos desvíos, nos muestra el camino para hacer conciencia y conocer al yo. Este camino es forzosamente el otro; nos dice que el encuentro del hombre consigo mismo, sólo es posible, y al mismo tiempo, inevitable, cuando se logra adentrar en la soledad. Pero que ese conocimiento “no podrá verificarse sino como encuentro del individuo con sus compañeros, y tendrá que realizarse así. Únicamente cuando el individuo reconozca al otro en toda su alteridad como se reconoce a sí mismo, como hombre, y marche desde este reconocimiento a penetrar en el otro, habrá quebrantado su soledad en un encuentro riguroso y transformador[9]. Es decir, la soledad nos ayudará para hacer conciencia de la necesidad de conocerme y conocer el mundo que me rodea para poderlo transformar; pero sólo puedo darme cuenta de que me conozco cuando me comparo con aquello que es igual a mí y al mismo tiempo completamente distinto a mí: el otro. Caminando al lado del otro, donde no pierdo mi identidad, sino que la confirmo. 

3.4    Los extremos son malos

Como ya mencionamos la sociedad actual es tremendamente individualista; esto siendo nocivo para el hombre, no sólo en su forma de pensar, sino en la manera de convivir y realizarse también. Hay quienes sugieren solucionar esto proponiendo teorías colectivistas, mismas que también, por ser este el otro extremo, son igualmente nocivas. El individualismo no abarca más que una pequeña porción del ser humano, pero así le ocurre también al colectivismo; ninguna de las dos encamina al hombre a conocer su totalidad, ninguna busca comprender integralmente al hombre. El individualismo no ve al hombre más que en relación consigo mismo, pero el colectivismo no lo ve por completo, no ve al hombre ve a la “sociedad”.

3.4.1 Individualismo

            En esta corriente de pensamiento vemos que la persona humana se ve intoxicada con un amor propio, con un amor a sí mismo incapaz de ver más haya de su propia realidad. Todo lo que hay en el mundo gira en torno al individuo, todo lo que hace es para beneficio propio y las cosas adquieren su valor mediante la utilidad que tengan para el individuo. El individuo es un ser pragmático, materialista y utilitarista, es por ello que no es sorprendente que el monstruo que se lo esté comiendo sea el consumismo. Se cae en tal exceso que incluso a las demás personas se les ve como cosas útiles, se tiene cerca sólo a aquellos que puedan servir de alguna manera, ya sea para algún beneficio laboral, económico, de estatus social o como mera distracción. El individualista se cree el centro del universo, donde todo y todos existen en función de él.

            Ya hemos experimentado en carne propia, como este tipo de pensamiento atropella los derechos y la dignidad de las personas, pues no ve al hombre en sí; el rostro de la raza humana queda desfigurado al sólo centrarse en un individuo concreto. Todo se vuelve subjetivo, incluso los universales, pues no es importante el todo sino simplemente el yo. Cosas trascendentales y por naturaleza universales como la belleza, la verdad, el bien, la unidad, son desechas y subjetivadas; se habla de verdades personales, bellezas subjetivas, bienes de acuerdo a los individuos y no de unidades sino de partes. Es decir, Todo gira alrededor del individuo, él decide lo que es verdadero, lo que es bello, lo que es bueno, sin jamás sentirse como parte del todo, simplemente como un colaborador de este.

            El individualismo deja al hombre solo y desamparado, pues todo lo demás sólo es importante en función de él. Los personalistas están gravemente en contra de esta postura, pues ven que el hecho fundamental de la existencia humana es el hombre con el hombre. El hombre podrá utilizar las cosas que existen en el mundo, pero al toparse cara a cara con otra persona tiene que darse cuenta que ese ser no es igual a los demás, tiene que ver que ese es otro “Yo”. Es un sujeto que me refleja y me obliga no sólo a darme cuenta de su condición distinta a las demás cosas, no sólo a ver que ese es otro igual a mí, sino que ese otro me refleja a mí. En él puedo llegar a conocerme, en él puedo  constatar: ¿Quién soy? ¿Cómo soy? ¿Qué soy? Pues quién más me puede contestar estas preguntas sino otro Yo. No podemos encerrarnos en el Yo, pues no somos el único Yo en el mundo. 

3.4.2 Colectivismo

            El colectivismo surge como respuesta al fracaso del individualismo. El hombre al sentirse atropellado por esa corriente corre hacia el otro extremo, el cual es igualmente dañino. Al sentirse aislado, solo, el hombre busca refugiarse de esta soledad en la masa. El individualismo lo hizo sentirse desprotegido tanto social como cósmicamente, pues en una sociedad donde todos buscan sólo satisfacer sus propias necesidades, el hombre se encuentra luchando solo y desprotegido contra todo un mar de gente; y en una sociedad individualista, está acostumbrado a que todo gire a su alrededor, a que todo se mida con respecto a él;  así que al darse cuenta que el cosmos no funciona de esa manera, al darse cuenta que hay cosas que no puede utilizar, comprender y controlar, su visión cambia, pues se sentía protegido al creer que todo lo manejaba, y al darse cuenta de que no es así se siente perdido en un mundo que de pronto le parece inmenso.

            Sintiéndose así corre hacia la masa donde encuentra la seguridad social y cósmica que  buscaba; ahí ya no hay angustia vital, pues sólo es necesario acomodarse a la voluntad general, abandonando así la responsabilidad propia ante la existencia, pues esta se volvió tremendamente complicada y molesta. Ya no hay necesidad de que esté solo, puede ser la masa. Cósmicamente, en vez de preocuparme por el universo y el cosmos, que se me presentan simplemente fuera de mi alcance y de mi control, mejor me apropio del mundo tecnificado, que la sociedad si ha logrado, o parece haber logrado controlar. La colectividad asume la seguridad total.

            Pareciera que se establece con esta manera de pensar un verdadero contacto entre los hombres, pero los personalistas nos dicen que no debemos dejarnos engañar; el hombre se funde con el todo, pero no se establece una relación de hombre con el hombre, simplemente de masas. En realidad esto reduce, neutraliza y desvaloriza cualquier unión entre personas. No se conocen a las personas en realidad, sino a las sociedades a las que pertenecen. “No se supera el aislamiento de los hombres, lo único que se hace es sofocarlo[10].  En el colectivismo, al renunciar a toda decisión y resolución personal directa, se está renunciando a sí mismo.

3.4.3   El punto medio

Existe una antigua frase en la filosofía: “Los extremos son malos”. Es verdad que no podemos vivir centrados en nosotros mismos, esto simplemente nos aísla y nos deja sintiéndonos abandonados y solos; pero tampoco podemos renunciar a nosotros mismos para estar con los demás. Mauricio Beuchot es un hermeneuta que tiene un método llamado hermenéutica analógica, método que no sólo utiliza para la interpretación de textos, sino para la interpretación de la filosofía y del mundo mismo.  Este método consiste en mantenerse alejado de los extremos y tratar de encontrar el punto medio. Veamos entonces: el hombre tiene una necesidad de relacionarse con los demás, por ello es que el individualismo no nos satisface, pero al mismo tiempo el  exaltar esa necesidad al extremo y olvidarse de la persona individual es igualmente insatisfactorio. El punto medio por lo tanto estará en encontrar, sí una relación, pero no entre masas, sino entre individuos, entre personas.

Los personalistas nos dicen que el hombre necesita irrumpir en el otro, sólo entre personas auténticas se da una relación auténtica. Y al final de cuentas el hombre no busca ser parte de una masa, busca relacionarse. “El individuo es un hecho de la existencia en la medida en que entra en relaciones vivas con otros individuos; la colectividad es un hecho de la existencia en la medida en que se edifica con vivas unidades de relación. El hecho fundamental de le existencia humana es el hombre con el hombre[11]. Entonces el punto medio o “analógico” diría Beuchot, se encuentra en el otro, cuando logramos esa colectividad entre individuos.

3.5          Yo – Tu – En el mundo

Tenemos que aprender a reconocer y relacionarnos con el otro, darnos cuenta que las demás personas no son iguales al resto de las cosas que hay en el universo, son verdaderamente otros “yo”. La tesis fundamental de Buber es que la relación con el tú no es solamente una relación entre las demás, sino la relación por excelencia. Lo que trato de explicar es que el tú, a diferencia de las cosas, no aparece jamás como sometido al yo o dependiente del yo, y por lo tanto está sustraído fundamentalmente al modelo dueño-esclavo. Las cosas las puedo tomar y hacer mías, las puedo usar como me plazca, pero al verme cara a cara con el tú, esto tiene que cambiar. El otro se me presenta inmediatamente, sin conceptos, sin razonamientos, simplemente se me da, no me queda otra cosa más que reconocerlo.

Levinas no sólo le da importancia a la relación con el otro, sino que le otorga incluso cierta superioridad al tú respecto al yo. Él, junto con los demás personalistas, nos dice que el ser con los demás y para los demás pertenece al núcleo mismo de la existencia humana. Mi existencia sólo es constatada cuando hay otro que la constate. Yo me doy cuenta de que existo y de lo que soy cuando me topo con otro que no soy yo, y me comparo con él. Pero no es sólo eso “El ser con los demás, en su significado más profundo y genuino, significa que el hombre no está nunca solo. Su existencia personal está siempre orientada hacia los demás, ligada a los demás, en comunión con los demás[12].

Pongámonos a pensarlo, no solamente vivimos rodeados por otros, sino, existimos gracias a otros. Nuestra vida se va entrelazando con las vidas de los demás y así vamos co-existiendo con ellos. El otro me invita a ser parte de su existencia y al mismo tiempo quiere ser parte de la mía. El otro no quiere ser algo conmigo, quiere ser alguien conmigo y que yo sea alguien con él, en el amor, en la amistad, en la fraternidad.

3.5.1              El otro se me impone

El otro no existe por que yo lo haya pensado, por que yo me haya puesto a demostrar su existencia. Antes de que mi mente lo pueda concebir, antes de que cualquier argumento me haya venido a la mente, él existe, él simplemente esta allí, mirándome cara a cara, libre de mí y exigiendo algo de mí. El otro se revela y se impone a mi existencia, yo esté listo, disponible, dispuesto o no, él irrumpe mi existencia, él me interpela.

El pobre, la viuda, el niño, el hambriento, todo hombre que quiere ser reconocido como “alguien” y que me pide que le reconozca y que sea alguien ante él y para él, ni siquiera tiene necesidad de formular explícitamente la petición de ser reconocido: su misma presencia es ya exigencia de reconocimiento, es como una llamada que se me hace, como si apelara a mi responsabilidad por el otro. Cuando alguno de ellos me muestra su rostro, automáticamente soy interpelado, y aquel otro deja de ser una persona más del montón y se convierten en alguien concreto, en una persona con rostro, con nombre, con voz y con necesidades.

El hombre, aunque constantemente lo intente, no puede evitar ser tocado y transformado por el otro, esto es el pensamiento del personalista Levinas, es por esto que le da una superioridad al otro, pues el otro interpela y transforma al yo. Viéndolo de esta manera, mi existencia es inevitablemente una aceptación o un rechazo del otro. Pues el otro se me presenta y exige que lo vea como alguien y no como algo, irrumpe con su petición a ser alguien para mí y de que yo sea alguien para él, pero yo puedo aceptar o negar esa petición.

3.5.2              Indiferencia

Viendo las relaciones personales, sobretodo en la modernidad líquida, podemos ver que la mayor parte de estas se dan en tercera persona (él, ella). “No sólo no se conocen las personas con su propio nombre, sino que incluso esto parece carecer de importancia, ya que los encuentros y las relaciones se desarrollan únicamente bajo el aspecto de la función[13].  El trabajador, el taxista, el chofer, la panadera o la vecina, la maestra. Con este tipo de relaciones no conocemos a la persona, sino lo que hace o a lo que se dedica, sabemos cual es su función en la sociedad, mas no quiénes son en la sociedad.

Muchos pensadores modernos, como G. Marcel y M. Heidegger, juzgan muy negativamente las relaciones en tercera persona. Pues nos dicen que muestran una indiferencia hacia el otro. El hombre corre el peligro de ser encajonado en una infinidad de funciones: en la escuela es el alumno, camino a su casa, es el conductor, en el bar es el cliente, en la empresa es el trabajador, etc. Es verdad que aquí se le está reconociendo, pero el problema es que en relaciones así el tú no es alguien, es algo; se despersonaliza al tú al ignorar su persona para tomar en cuenta sólo su función, pues al final del día da igual si me da la clase esta o aquella maestra, si el taxi lo maneja este o aquel chofer. La persona queda olvidada, al tú le es arrancada toda personalidad.

El otro exige ser tomado como persona, no de acuerdo a su función, que aunque es parte de quien es, de ninguna manera lo es todo. ¿Y porqué es tan importante reconocer al otro? “El encuentro con el otro constituye un dinamismo concreto que abre al hombre a la trascendencia[14]. Ya intentamos el modelo Yo-mundo y no funcionó, ya intentamos el Todos-mundo y tampoco funcionó, estos modelos sólo nos perdieron en una soledad nociva he hicieron que nos perdiéramos incluso a nosotros mismos; por ello, los personalistas proponen el modelo yo-tu-en el mundo. Para lograr avanzar, para poder algún día ser esa colectividad de individuos de la que hablábamos, necesitamos aprender a reconocer al otro y darnos cuenta de que nuestra existencia está ligada al otro, que co-existimos con ellos. Tenemos que hacer que el “yo” y el “tú” pasen a ser un “nosotros”.

3.6.        Tipos de amor

Levinas sostiene que en el núcleo de toda interrelación humana, está el amor; pero como sabemos, hay distintos tipos de amor. Los griegos nos habían ayudado a definir tres tipos de amor, dependiendo de cómo estos se manifestaban, de lo que buscaban y de lo que conseguían. Entonces si hay tres distintos tipos de amor, y las relaciones están fundamentadas en alguna de ellas, significa que puede haber tres maneras de relacionarse, dependiendo de qué amor tengan como centro. Expliquemos pues cuales son estos tipos he intentemos encontrar las relaciones dentro de la modernidad líquida que estos caracterizan.

3.6.1   Eros

Pensé oportuno comenzar con el Eros, por que en esta modernidad líquida es el más común. El Eros es caracterizado por su naturaleza erótica, no nada más sexual, sino es aquel que no busca nada más que el placer físico, en todas sus manifestaciones. Es sumamente individual, es la búsqueda de adquirir un placer lo que impulsa a la persona a amar al otro, es decir, se le ama solamente por que otorga algún placer.

En realidad este tipo de relaciones son tremendamente utilitaristas, se establecen lazos con aquellos con los cuales me causan algún tipo de placer, no amo en realidad a la persona, sino al placer que esta me provoca, al final del día, si es esa o cualquier otra persona la que me provoca ese sentimiento placentero da igual; dicho en otros términos, cosifico a la persona.

Ya habíamos dicho que la modernidad líquida se caracterizaba por ser individualista y utilitarista, por lo que no sorprende que este tipo de relaciones sean las más comunes. La sociedad vibra con el Eros, se le da prioridad al placer que incluso al bien. Este tipo de relaciones crean una sociedad tremendamente hedonista, donde lo placentero es lo más importante. Veamos a la juventud actual, veamos como la ley del mínimo esfuerzo se ha convertido casi en una ley universal, analicemos como el alcohol y las drogas son algo de todos los días, donde las relaciones sexuales son también algo completamente ordinario[15]. Se habla de disfrutar la vida, y para hacerlo parece necesario ahogarse de placer, y entre más placer se obtenga se cree que uno será más feliz. 

            En una sociedad movida por el Eros lo importante es disfrutar el momento, el vivir el aquí y el ahora al máximo se vuelve la norma de vida. Ya nos dice Ke$ha[16] en su canción Tik TokNo tengo ninguna preocupación en el mundo, por que tengo suficiente cerveza, no tengo dinero en la bolsa, pero de cualquier modo ya estoy aquí[17] es decir, preocúpate por el aquí y el ahora, el futuro es algo en lo que no vale la pena pensar. Es entendible que con un futuro tan incierto y cambiante como el que nos presente la modernidad líquida, el hombre no quiera preocuparse por este, pero si no lo hace, jamás logrará darle algún tipo de estructura. 

            Las relaciones que se dan por el Eros son efímeras y nada personificantes, aquí lo que relaciona al Yo con el Tú es el qué tanto puedan disfrutarse mutuamente. El Yo busca placer a como de lugar y busca personas para usarse mutuamente, los lazos de unión son efímeros pues sólo se fundamentan en el placer. La persona es utilizada dispuesta y concientemente. Katy Perry[18] en su canción Last Friday night,  podría decir que refleja la actitud hacia la vida que muchos jóvenes tienen, o al menos, la vida que muchos quisieran tener, dice: “La noche del viernes pasado, sí, bailamos sobre las mesas, y tomamos demasiado, creo que nos besamos pero se me olvido (…) La noche del viernes pasado, corrimos sin ropa por el parque, nos metimos a nadar desnudos, y tuvimos un trío. (…) Este viernes por la noche, lo haremos todo de nuevo[19]. Entonces podemos ver que las relaciones establecidas con un amor Eros, no son una relación entre el Yo y el Tú, sino una relación entre Yo y el placer que Tú puede ofrecer.

3.6.2 Filio

Mientras que el Eros se caracteriza por el placer físico, el Filio es completamente lo contrarío. Una relación establecida por el amor filio se calificaría erróneamente como una relación con amor de “amistad” o de hermanos, donde teniendo ciertas cosas en común: maneras de pensar, actitud ante la vida, intereses, etc. se decide caminar junto con la otra persona, estas cosas en común siendo las bases de la relación. En teoría esto suena muy bueno, y no digo que no lo sea, pero en este tipo de relación se ensalza la parte psicológica de las relaciones humanas y se deja olvidada la parte física y la parte personal.

El hombre guiado por el Filio, establece relaciones con las personas por que estas comparten sus intereses, porque ellas lo hacen sentir bien, le dan un tipo de seguridad psicológica y emocional. Está con ellos porque ellos están de acuerdo con él, y mientras esto sea así la relación estará bien, pero cuando los intereses de alguno cambien, la relación ya dejará de tener sentido y se buscará a alguien más que ocupe su lugar.  Es decir, la relación no se da por la persona en sí, sino por los intereses que esta tiene. En realidad este tipo de relación también utiliza a la persona,  pues si la persona esta ahí para mi yo estaré ahí para ella, de lo contrario no lo haré. En este tipo de relaciones el hombre se da pero limitado, busca recibir algo a cambio, no placer como en el Eros, pero sí exige ser escuchado, acompañado y querido.

No es un amor desinteresado, sino todo lo contrario, el otro se convierte en una cosa que me da el cariño y la atención que yo creo merecer, y si no me lo da, me siento insatisfecho por la relación. El Filio es un amor egoísta, pues no da nada de sí sin que el otro de algo a cambio. También este tipo de relaciones yo-tú no forman un nosotros completo, pues sólo nuestros intereses son los que nos unen; si la persona de pronto se vuelve inaccesible por cualquier razón, sí se sufre, pero sólo mientras se encuentra otra con los mismos intereses para tomar su lugar. Un ejemplo de este tipo de relaciones son las “amistades” escolares; que se juran amistad eterna, que prometen siempre estar en contacto, pero después de graduarse jamás se les vuelve a ver. ¿Por qué? Pues por que en la nueva escuela o en el trabajo ya se encontraron a otras personas que tomen su lugar.

Como podemos ver este tipo de relaciones también son utilitaristas. No se da una verdadera unión del Yo con el Tú. No se crea un “Nosotros” caminando, sino un Yo y Tú caminando juntos.

3.6.3 Ágape

El Ágape es el tipo de amor más puro que existe, es un amor que se caracteriza por la donación, por la entrega gratuita de uno mismo al amado. “Este amor conduce al amado por la dinámica misma del amor, ya sea éste entendido como Eros o como filia, puesto que ambos son compatibles con el amor agápico y por él son transformados radicalmente. El ágape se niega a la objetivización y percibe y trata al ser humano en cuanto persona[20] con esto quiero decir que este tipo de amor impulsa a entregarse completamente a la otra persona, percibiéndola y tratándola no como un objeto para recibir placer, o como un medio de seguridad psicológica y emocional, sino como persona.

 Aunque el placer y la seguridad vayan incluidos en este amor no se limita a sólo ellos. La relación psicológica se da no como acuerdo mutuo, donde yo apoyo para ser apoyado, donde yo soy fiel esperando y hasta exigiendo que se me sea fiel a cambio, sino que se entrega por completo sin esperar nada a cambio por el simple hecho de que se ama. Este tipo de relaciones se caracterizan por la entrega total al otro, sin exigir, sin reclamar y sin reprochar absolutamente nada, pues la entrega es completamente gratuita. El Yo se une verdaderamente con el Tú y crean un “Nosotros”. El Yo ya no se preocupa por sus intereses propios sino por los intereses de aquel a quien este acompaña, y viceversa.

Ejemplos de estas relaciones son relaciones de pareja donde se vive el amor verdadero, donde verdaderamente se dan el uno al otro. Pero esta forma de amor tan pura no se da solamente en las relaciones de pareja, sino también es en el Ágape donde se fundamenta la verdadera amistad. Esa amistad donde el otro se vuelve parte de mi existencia y yo me vuelvo parte de la suya. Donde la seguridad y el bienestar del otro me interesan he incluso, me interesan más que el mío. Pues alguien que ama realmente con este tipo de amor, haría lo que fuera por el amado.

El Ágape no está peleado ni con el Eros ni con el Filio, sino todo lo contrario, los abarca y los plenifica. En una relación agápica, el placer y el compartir intereses es importante pero no es lo más importante, pues aquí la relación se da entre dos personas, por lo cual lo que importa verdaderamente es la otra persona, con todo lo que en ella conlleva. Por medio del Ágape se establecen los lazos de verdadera amistad entre los hombres, lazos que son capaces de sacar al hombre de su egoísmo, que lo habilita para ser conciente del otro, que lo forza a aceptarlo y acogerlo como parte fundamental de su existencia, a ser parte de su mundo. Hace que el Yo verdaderamente se una con el Tú, sin restricciones ni demandas, formando así un verdadero Nosotros. 

3.7          La Amistad Agápica

El hombre líquido se encuentra, como ya dijimos, ensimismado, encerrado en su propia individualidad; tanto así que la soledad lo devora, haciéndole sentir que está completamente solo aún cuando está rodeado de miles de personas. El hombre nada en un mar de incertidumbre que el mismo creó, no confiando en nada ni en nadie. Pero aún dentro de esta realidad, una necesidad por establecer relaciones con los demás, se niega a ser liquificada. El hombre líquido añora relaciones reales con los demás, relaciones que lo liberen de su tremenda soledad. El problema es que no sabe como establecerlas. Es verdad que la sociedad en la modernidad líquida no favorece este tipo de relaciones, pero aún dentro de esta oscura y tenebrosa existencia se ven destellos de luz, que pueden rescatar al hombre de ese mar de incertidumbre en el que es lanzado.

Bauman dice que el hombre actual no tiene las herramientas para poder salir de la modernidad líquida; sostiene que el hombre está condenado a vivir en la incertidumbre, a estar perdido en el yo, y a simplemente tratar de nadar en las olas caóticas de su sociedad líquida. Pero aunque el transformar toda la realidad será un proceso lento y desgastante, creo que en la relación profunda del individuo con el otro, es decir en el Nosotros, podemos encontrar un camino para encontrar por fin, algo sólido de que sostenernos.

Buber ve en la relación Yo-Tú “La alternativa excluida cuyo conocimiento ayudará a que el género humano vuelva a producir personas auténticas y a fundar comunidades auténticas[21]. Continúa diciendo que para la comprensión del hombre, esta relacionabilidad nos da un punto de partida desde al cual podemos avanzar “por un lado, hacia una comprensión nueva de la persona y, por otro, hacia una comprensión nueva de la comunidad.”[22] Es decir una relación real entre el Yo y el Tú en donde verdaderamente se forme un Nosotros, una relación fundada en el ágape, nos puede dar al menos un punto de partida para comenzar a reestructurar, o solidificar nuestro entorno. Esta relación por excelencia será la amistad Agápica.

Daniel Rodríguez Cardoso, un historiador personalista presentó una obra titulada Julián Marías y la amistaden las IV Jornadas de la AEP: “Julián Marías: una visión responsable” presentada en la Universidad Complutense de Madrid y en la Universidad San Pablo CEU, del 7 al 9 de febrero en el 2008. En este trabajo nos menciona que “la amistad es una relación humana y personal  que se basa en el amor, condición fundamental de la persona, en la cual se influyen y se enriquecen las vidas y los argumentos de dos vidas al ayudar a seguir la vocación con mayor autenticidad consiguiendo la felicidad. Por ello la amistad está basada en la entrega y la generosidad de uno mismo. Al estar fundamentada en el amor es necesario el respeto y la ilusión por la persona del otro y por sus posibilidades que se está deseando que se cumplan y desarrollen en todo su poder pero manteniendo la intimidad del amigo protegida. De aquí surge la fidelidad y la lealtad tan resaltada desde siempre. Al fundarse sobre el amor se desea que dure para siempre”[23]. Es en la verdadera amistad donde se da el Nosotros. Es en esta donde logramos salir de nosotros mismos para darle la primacía a la relación con el otro, dándole una cierta superioridad al tú respecto al yo, como decía Levinas.
Es verdad que no se puede ser amigo de todos, pues creer eso sería creer en una utopía. No se le puede pedir al hombre que sea realmente amigo con todos, lo que si se le puede pedir, y lo que necesita para comenzar a solidificarse, es que tenga la apertura a esa amistad con todos, que tenga esa disponibilidad para estar ahí para el otro, sin esperar nada a cambio, simplemente por el hecho de que el otro es alguien igual a mi. Si logramos tener esta disponibilidad, lograremos en realidad ser un nosotros sólido, capaz, aunque poco a poco, de encontrar un puerto dentro de este mar turbulento al que Bauman llamó modernidad líquida. 


[1] Ibíd.  Zygmunt Bauman “44 cartas desde el mundo liquido”. Pág. 29
[2] En ningún momento pretendo decir que estos sitios o que los avances tecnológicos satisfacen esta necesidad, pero sí que mínimo son una manifestación de ella.
[3] Zygmunt BaumanVidas desperdiciadas. La modernidad y sus parias”. Paidos. Buenos Aires, 2005.  Pág. 51
[4]Ibíd. Zygmunt Bauman 44 cartas desde el mundo liquido” Pág. 14
[5] Ibíd. Zygmunt Bauman 44 cartas desde el mundo liquido  Pág. 16
[6] Ibíd. Zygmunt Bauman 44 cartas desde el mundo liquido” Pág. 17
[7] Ibíd. Zygmunt Bauman 44 cartas desde el mundo liquido” Pág. 17
[8] Martin Buber. ¿Qué es el hombre?” Breviarios de Fondo de Cultura Económica. Decimatercera reimpresión. México D.F. 1985 Pág. 141
[9] Ibíd. Martin Buber. “¿Qué es el hombre?” Pág. 144
[10] Ibíd. Martin Buber. “¿Qué es el hombre?” Pág. 144
[11] Ibíd. Martin Buber. “¿Qué es el hombre?” Pág. 146
[12] Joseph Gevaert. “El problema del hombre” Ediciones Sígueme. Salamanca, 2001 Pág. 41
[13] Ibíd. Joseph Gevaert. “El problema del hombre”  Pág. 63
[14] Ibíd. Joseph Gevaert. “El problema del hombre” Pág. 29
[15] Mi intención en este momento no es decir si estas cosas están bien o están mal, sino simplemente presentarlas como evidencia de una sociedad hedonista.
[16] Cantante de pop, famosa por ser alguien que “sabe disfrutar de la vida”, constantemente alcoholizada y de fiesta en fiesta. Modelo perfecto de alguien que vive regido por el Eros
[17] Ain't got a care in world, but got plenty of beer, ain't got no money in my pocket, but I'm already here
[18] Icono del Pop americano. Modelo a seguir de millones de jóvenes y adolescentes.
[19] Last Friday night, yeah we danced on tabletops, and we took too many shots, think we kissed but I forgot. (…) Last Friday night, we went streaking in the park, skinny dipping in the dark, then had a ménage à trois. (…) This Friday night, do it all again
[20] José-Román Flecha “Moral de la persona Spientia Fidei. Biblioteca de autores cristianos Madrid 2002 Pág. 35
[21]Ibíd. Martin Buber. “¿Qué es el hombre?”  Pág. 149

[22] Ibíd. Martin Buber. “¿Qué es el hombre?”   Pág. 150
[23] Daniel Rodríguez CardosoJulián Marías y la amistaden las IV Jornadas de la AEP: “Julián Marías: una visión responsable” presentada en la Universidad Complutense de Madrid y en la Universidad San Pablo CEU, del 7 al 9 de febrero en el 2008.
Disponible en: http://www.personalismo.org/recursos/articulos/rodriguez-cardoso-daniel-julian-marias-y-la-amistad/ revisado por última vez el 18/05/2012


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