Monday, August 20, 2012

Introducción


 



Seminario Diocesano de la Paz. Sagrado Corazón de Jesús





Trabajo de Tesina para la acreditación de la etapa de cursos filosóficos




“Solidificando al hombre líquido”







Bruno Ángel Soberanes Romero
Seminarista de la Diócesis de Ensenada















La Paz Baja California Sur.                                             18 de Mayo del 2012.




Seminario Diocesano de la Paz. Sagrado Corazón de Jesús





Bruno Ángel Soberanes Romero
Seminarista de la Diócesis de Ensenada



Trabajo de Tesina para la acreditación de la etapa de cursos filosóficos




“Solidificando al hombre líquido”









Asesor
Pbro. Miguel Ángel Espinoza












La Paz Baja California Sur.                                             18 de Mayo del 2012.


Agradecimientos…




Al Pbro. Miguel Espinoza, por su paciencia y su luz.


A mis amigos, por haberme enseñado lo que significa la verdadera amistad.
Solo por nombrar algunos:

A Juan García, por su apoyo y disposición,

Raúl Carrazco  y Lizeth Puga, pues no sería quien soy de no ser por ellos
“So close no matter how far” -Metalica

A todos mis viejos y nuevos amigos perdidos por el mundo, pues no se que sería de mi si no estuvieran conmigo.




A mi familia, por su apoyo incondicional, por siempre hacerme sentir profundamente amado, por haberme enseñado que el amor supera todos los obstáculos.




Y a mis formadores, por acompañarme, guiarme y aguantarme; pues gracias a ellos he crecido tanto en tan poco tiempo.



Indice
Introducción

Introducción

            La sociedad está viviendo una realidad muy difícil, el individualismo, el hedonismo, el atropello a la dignidad humana, el materialismo, el utilitarismo, son sólo algunos de los muchos problemas a los cuales el hombre actual se tiene que enfrentar. El hombre se ve forzado a navegar por un mundo incierto sin una idea clara de a dónde va y de dónde viene. Vemos que cosas que creíamos estarían para siempre, como la familia, la verdad, la justicia, el Estado, la educación, se ven desmoronadas y completamente mutadas por esta nueva corriente de pensamiento.

            Zygmunt Bauman, un famoso sociólogo polaco fue el primero en utilizar el término de “líquido” para describir el mundo actual, por esa capacidad que tiene de cambio, por el hecho de no tener forma propia sino la habilidad de transformarse dependiendo de la superficie o contenedor en el cual esté. Así nuestras sociedades cambian terriblemente de la noche a la mañana, y al hombre actual no le queda más remedio que aprender a moldearse a ella, con el gran peligro de perderse a sí mismo entre tanta transformación.

            A continuación presentaremos a grandes pincelazos la filosofía y la visión que Bauman tiene del mundo y de la sociedad. Pues considero que es una de las visiones más actuales y precisas que existen ahora. Todo esto lo haremos para tratar de encontrar un camino, por medio del cual, podamos rescatar al hombre de este mar turbulento al que se le conoce como posmodernidad, mismo al que Bauman llama modernidad líquida.

            No se pretende con estas pocas líneas solucionarle la existencia al hombre, pues eso sería aparte de pretencioso, tonto; pero sí intentaremos dar algunas luces que el hombre pueda usar para avanzar, en esta época tan difícil. Darle a entender que aún cuando todo parece carecer de sentido, aún existen cosas que siempre están ahí y que la solución está en sus manos.    

Primer capitulo: Introducción a la posmodernidad


Indice
1          Primer capitulo: Introducción a la posmodernidad                        
            1.1      Posmodernidad                                                                             
1.1.1   Proceso histórico
1.2      La posmodernidad es…                                                               
1.2.1   La posmodernidad en síntesis                                        
1.3      Zygmunt Bauman                                                                         
1.3.1   Publicaciones                                                                  
1.3.2   Influencias                                                                          
1.3.3   Pensamiento                                                                                  
1.3.3.1           Bauman el filósofo líquido                                   
1.3.3.2           La modernidad líquida                              
1.3.3.3           Redirección de la licuefacción                








Primer capitulo:

Introducción a la posmodernidad






“La modernidad prometió liberarnos del fanatismo, la indigencia y la ignorancia, por medio de los poderes cruzados de la ciencia, la industria y el comercio, pero nos ha sometido a las nuevas deidades de la técnica y la economía: trágica dependencia de la que no saldremos fácilmente. Hemos cambiado unas cadenas por otras más pesadas”
Mercedes Garzón Bates







Primer capitulo
1     Introducción a la posmodernidad

1.1    Posmodernidad

Si pretendemos hablar del hombre actual es necesario primero situarlo en un espacio de tiempo concreto, es decir, el hombre va cambiando a través de la historia. Para conocer a la sociedad y al hombre actual es necesario primero observar el mundo y época en la que vive, estoy hablando de la posmodernidad.

1.1.1 Proceso histórico

El hombre posmoderno se ve como defraudado, pues primero la edad media le prometió la plenitud con una religión, pero eso sólo le trajo guerras; después vino la modernidad que con la bandera del progreso prometió la plenitud y el bienestar con la mera fuerza del hombre mismo, es decir con la razón, pero esto no trajo una sino dos guerras mundiales. Ya nos dice Mercedes Garzón Bates en su libro letal, obsesiones de la posmodernidad “La modernidad prometió liberarnos del fanatismo, la indigencia y la ignorancia, por medio de los poderes cruzados de la ciencia, la industria y el comercio, pero nos ha sometido a las nuevas deidades de la técnica y la economía: trágica dependencia de la que no saldremos fácilmente. Hemos cambiado unas cadenas por otras más pesadas”[1].

Entonces al darse cuenta de la insuficiencia de aquello que la modernidad le prometía, que ese progreso, lo único que estaba creando eran las superestructuras como las llamaba Marx, que marcaban cada vez más la diferencia entre los hombres, el ser del hombre cada vez se enajenaba más, la relación entre los hombres se convertía meramente en algo económico, fue ahí donde surgió la revolución francesa con su grito de guerra: libertad, igualdad y fraternidad.

            El conocimiento científico se intenta absolutizar, pero es desenmascarado, descubriéndose insuficiente para explicar exhaustivamente la realidad; la esperanza puesta en la tecnología se veía defraudada volviéndose en contra del mismo hombre con las guerras y la bomba en Hiroshima. Las utopías sociales de sociedades igualitarias liberadas de cualquier tipo de esclavitud autoritaria, suscitaron un Estado totalitario. El hombre cayó en un tipo de ateísmo humanista y cientificista, incluso hasta político, donde ya no cree en el gobierno, ni en la ciencia, ni en su propia razón; no cree que le traerán esa plenitud que siempre ha andado buscando, cayó en un estilo de nihilismo nietzscheano, donde ya nada tiene sentido, y es así como el hombre entra a lo que llamamos posmodernidad.

1.2    La posmodernidad es…

            Pero ¿Qué es posmodernidad? En realidad hoy en día como muchas otras cosas, depende de a quién se lo preguntes. Pero la mayoría parecen estar de acuerdo con Lyotard que parafraseándolo un poco nos dice que no es un tiempo concreto, ni un pensamiento, ni consecuencia a la modernidad, es más bien una condición humana. También parafraseando a Gianni Vattimo explicamos que no le sigue a la modernidad, sino que surge como reacción a ella. ¿Y que encontramos en ella? Haciendo propias algunas palabras de Mardones podría decir que mientras en la modernidad era la época de la razón y del saber fuerte y concreto, en la posmodernidad sólo existen conocimientos débiles, donde reinan el pluralismo, el fragmento y la diferencia.

Un hermeneuta llamado conde Gaxiola Napoleón en un libro que titula Ensayos sobre hermenéutica analógica nos explica que el término posmoderno fue utilizado por primera vez por un arquitecto anglosajón llamado Charles Jencks en los años setentas para caracterizar a los edificios de la modernidad tardía, algún tiempo después los pensadores franceses, especialmente Lyotard, Guattari, Deleuze, Foucault, entre otros, lo utilizan para nombrar su pensamiento vanguardista en contra de la racionalidad, productividad y positivismo, escogiendo en cambio el hedonismo, el placer, el erotismo, un rechazo a toda alteridad, responsabilidad y compromiso. 

1.2.1 La posmodernidad en síntesis

Gaxiola Napoleón también nos ayuda proponiendo las principales características del hombre en esta posmodernidad tan complicada.

Epistemológicamente. La posmodernidad niega todo tipo de referencia, naturaleza, sustancia y esencia. Se critica todo tipo de fundamentación. Son grandes enemigos de la analogía y de la existencia de los universales. Están completamente en contra de toda teleología y de cualquier arquitectura de pensamiento, queriéndose quedar en lo superficial, lo individual, lo inmediato, lo práctico, lo útil, en el exceso.

Antropológicamente. La posmodernidad niega toda trascendencia y el hombre se queda instalado en la inmanencia. Solamente se vive el presente rechazando por completo todo tipo de escatología. El modelo de ser humano es erotizante, inmediatista, hedonista y se opone a todo proyecto histórico aferrado a vivir sólo el presente.  Es una pluma arrastrada por los vientos de acumulación monetaria, del poder sin límites y de la seducción infinita. Su estrategia de vida y de plenitud es el dinero, el aplauso, el narcisismo, la vida fácil y la sexualidad ilimitada.

Psicológicamente. La vida del hombre posmoderno está instalada en el principio del placer, el principio de realidad se ha convertido en un mero soporte decorativo, el inconsciente incluso se dice, es más fuerte que el propio conciente, lo imaginario sobre lo simbólico, el narcisismo sobre la solidaridad, el egoísmo sobre la alteridad, el amor propio sobre el amor al prójimo, el deseo sobre la necesidad, la soberbia sobre la piedad, el orgullo por arriba de la misericordia y la petulancia sobre la gracia.

Éticamente. La sociedad posmoderna no persigue el bien común y pregonan a diestra y siniestra una ética indolora, es decir, una ética sin obligaciones, que no cause ningún dolor o sufrimiento. Tal y como dice Lipovetsky, una ética del amor propio donde se establezca el primado de lo propio sobre los demás. Una ética débil al estilo de Vattimo donde lo único válido es la relativización y la sutileza, dentro de un esquema frágil, blando, tenue, endeble y lánguido. Donde un acto que es fundamentalmente malo, como lo es el asesinato, se defiende y es éticamente aceptado en ciertas partes, pues es la solución a la molestia he incomodidad de un individuo (el aborto, la eutanasia).

Sociológicamente. Las sociedades actuales carecen de todo proyecto, No tienen ningún vínculo con los excluidos, y los vínculos interpersonales son cada vez más superficiales, son sociedades asóciales. El individuo tolera al otro, no forma una comunión con él. Hay una cierta incredibilidad al gobierno. El hombre actual no se somete al consenso de la colectividad y en vez de respetar el principio de la mayoría sobre la minoría pareciera que lucha por ser parte de una minoría, siempre intentando escapar de la masa.[2]

La posmodernidad es el predominio de la diferencia sobre la identidad, de la irracionalidad sobre la racionalidad, de la ilusión sobre la esperanza, de la disyunción sobre la conjunción, de lo sintagmático sobre lo paradigmático, de la metáfora por encima de la metonimia, de lo equívoco sobre lo analógico. En síntesis, es el malestar de nuestra época. La ausencia de fe y de una moralidad sana[3].

El hombre dio un salto a finales de la modernidad creando así lo que llamamos posmodernidad. Saltó del exceso del racionalismo, es decir el absolutizar la razón concibiendo como verdadero sólo aquello científica y técnicamente comprobable (sólo lo material), al irracionalismo donde pareciera que cae en un nihilismo donde ya nada tiene sentido, todo da igual siempre y cuando sea útil (pragmatismo). Este salto lo explica el sociólogo Zygmunt Bauman como el paso de lo sólido a lo líquido, pero antes de adentrarnos en su filosofía conozcamos un poco más sobre él.

1.3    Zygmunt Bauman

Bauman nace en Poznan Polonia en 1925. Es miembro de una familia de judíos no practicantes que tuvieron que emigrar a Rusia cuando los nazis invadieron Polonia. En la contienda, Bauman se enroló en el ejército polaco, controlado por los soviéticos, cumpliendo funciones de instructor político. Durante sus años de servicio comenzó a estudiar sociología en la Universidad de Varsovia, carrera que tuvo que cambiar por la de filosofía, porque los estudios de sociología fueron suprimidos por "burgueses". En 1954 finalizó la carrera e ingresó como profesor en la Universidad de Varsovia, en la que permanecería hasta 1968.

1.3.1 Publicaciones

En una estancia de estudios en la prestigiosa London School of Economics, preparó un relevante estudio sobre el movimiento socialista inglés que fue publicado en Polonia en 1959, y luego apareció editado en inglés en 1972. Entre sus obras posteriores destaca Sociología para la vida cotidiana (1964), que resultó muy popular en Polonia y formaría luego la estructura principal de Pensando sociológicamente (1990). 

 En 1992 recibió el premio Amalfi de Sociología y Ciencias Sociales, y en 1998 el premio Theodor W. Adorno otorgado por la ciudad de Frankfurt; hoy en día ha escrito 57 libros y más de 100 ensayos y actualmente trabaja en un cortometraje.

1.3.2 Influencias

Bauman es influido por Gramsci, su pensamiento tiene claros tintes marxistas. Sus obras de finales de los 80 y principios de los 90 analizan las relaciones entre la modernidad, la burocracia, la racionalidad imperante y la exclusión social. En acorde con Sigmund Freud, piensa en la modernidad europea como el producto de una transacción entre la cesión de libertades y la comodidad para disfrutar de un nivel de beneficios y de seguridad. Es decir que el hombre se enajena renunciando a su libertad perdiéndose en muchas cosas como por ejemplo en el trabajo, para poder formar parte de un grupo social con ciertos beneficios. 

1.3.3 Pensamiento

Según Bauman, la modernidad en su forma más fuerte requiere la disolución de dudas  e incertidumbres, contando con la razón para hacer esto. Necesita de un control sobre la naturaleza, de una jerarquía burocrática y de más reglas y regulaciones para aparentar que los aspectos caóticos de la vida humana están organizados y son familiares, sin embargo, estos esfuerzos no dan el efecto deseado, y cuando la vida parece que comienza a circular por carriles predeterminados, siempre aparece algún grupo social que no encaja en los planes previstos y que no puede ser controlado.[4]
 
 Siguiendo la sociología de Georg Simmel y en Jacques Derrida, Bauman describió al "extranjero" como aquel que está presente pero que no nos es familiar, y que por ello es socialmente impredecible. En Modernidad y ambivalencia, Bauman describe cómo la sociedad es ambivalente con estos individuos extraños, ya que por un lado los acoge y, admite cierto grado de extrañeza o diferencia en los modos y pautas de comportamiento, pero por dentro se esconde el temor a los personajes marginales, no totalmente adaptados, que no viven por completo las normas comunes; pues estos son quienes pueden crearle problemas a las superestructuras, y logran hacer los grandes cambios o los grandes problemas, dependiendo de que lado se mire. 

En su obra más conocida, Modernidad y holocausto, sostiene que el holocausto no debe ser considerado como un hecho aislado en la historia del pueblo judío, sino que debería verse como un último intento donde la modernidad trata de generar un orden máximo y absoluto escudándose en el “progreso”. La racionalidad como procedimiento, la división del trabajo en tareas más diminutas y especializadas, la tendencia a considerar la obediencia a las reglas como moral e intrínsecamente bueno, tuvieron en el holocausto su grado de incidencia para que éste se pudiera realizar. Los judíos se convirtieron en los "extranjeros" por excelencia, y Bauman afirma que los procesos de exclusión y de descalificación de lo no catalogable y controlable siguen aún vigentes.

En la actualidad las instituciones y organismos sociales no tienen tiempo de solidificarse, no pueden ser fuentes de referencia para las acciones humanas y para planificar a largo plazo. Los individuos se ven por ello llevados a realizar proyectos inmediatos, a corto plazo, dando lugar a episodios donde los conceptos de carrera o de progreso puedan ser adecuadamente aplicados, siempre dispuestos a cambiar de estrategias y a olvidar compromisos y lealtades en pos de oportunidades fugaces.[5]

1.3.3.1       Bauman el filósofo líquido 

Aunque él es frecuentemente mencionado como un pensador "postmoderno", no es así, pues él mismo no cree en el concepto de posmodernidad; así como tampoco comparte la noción de "modernidad" vs. "postmodernidad", pues dice  que las dos coexisten como dos lados de la misma moneda, usando los conceptos de modernidad "sólida" y "líquida", este siendo uno de sus mayores aportes a la sociología actual. 

            ¿Por qué utilizar la palabra líquido? La respuesta está en su característica de fluidez que “en lenguaje simple, implica que los líquidos a diferencia de los sólidos, no conservan fácilmente su forma. Los líquidos no conservan su forma durante mucho tiempo y están constantemente dispuestos a cambiarla. Usando esos conceptos justifica su terminología para hablar de una modernidad líquida, es decir que la posmodernidad no es ajena a la modernidad sino la licuefacción de ella, acuñando la expresión “derretir los sólidos” usada desde hace un siglo y medio por los autores del manifiesto comunista, refiriéndose a la necesidad de derretir las superestructuras sólidas, para poder crear un cambio.

1.3.3.2       La modernidad líquida

            Este cambio se da al derretir o deshacer las estructuras que teníamos ya establecidas, pero no debemos perder de vista cual era la intención detrás de este derretir sólidos, no era el acabar con ellos definitivamente para liberar el mundo de su opresión como podríamos pensar, sino se pensaba derretir y destruir los sólidos actuales pues estos eran defectuosos y deficientes, para cambiarlos por unos mejores. El pobre seguía cada vez más pobre y el rico cada vez más rico, el Estado se volvía monstruosamente poderoso, la economía se devoraba al hombre a grandes mordidas y mientras quienes estaban en control se fortalecían, el pueblo sufría cada vez más. Pero se quería eliminar todo ese sistema sólido,  para simplemente ser remplazado por otro, uno que nos llevara hacia el bienestar social, que asegurara la plenitud del hombre y el progreso que tanto le había sido prometido.  

            Derretir los sólidos significaba, primordialmente, desprenderse de las obligaciones “irrelevantes” que se interponían en el cambio de cálculo racional de los efectos[6] tal y como dice Weber, liberar la iniciativa comercial de los grilletes de las obligaciones domésticas y de la densa trama de los deberes éticos, Thomas Carlyle, lo complementa agregando que lo debía liberar de todos los vínculos que condicionan la reciprocidad humana y la mutua responsabilidad, conservar tan sólo el nexo del dinero. Dicho en otras palabras la gente estaba cansada de que las estructuras pensaran y decidieran por ellas, querían ser (como se manifestó en la revolución francesa) libres, iguales y fraternos. Las clases sociales eran determinantes (no es que ya no lo sean) y si nacías como parte del proletariado ahí morirías y no tenías esperanza de algún día llegar a ser un capitalista. 

Para eliminar esto era necesario eliminar todo los lazos que ataban a la economía con el hombre, la obligación, la ética, la correlacionabilidad, la responsabilidad; pero estas ideas necesitaban derretirse para reinterpretarse a como las vemos hoy, pues, por ejemplo, el día de hoy si hablamos de obligaciones forzosamente hablamos de derechos, en una empresa tengo la responsabilidad de trabajar, pero ella tiene la responsabilidad de darme las prestaciones de la ley, etc. cosas que en aquellos tiempos no existían. 

El problema fue, que, parecido a cuando se intenta cambiar la cadena a un perro, inmediatamente al quitarle la cadena, aunque mi intención sea colocarle otra, el animal corre libre sin cadena que limite su camino; así sucedió pues al disolver los sólidos juntamente con la exaltación de la economía, esta en cuanto se vio libre de sus  tradicionales ataduras políticas, éticas y culturales, la fiera que es la economía salió corriendo libre para hacer del hombre lo que quiso, creando como ya lo había advertido Weber una racionalidad instrumental y sentando un nuevo orden, definido primariamente en términos económicos. 

            A diferencia de la mayoría de los casos, este efecto tan nocivo no fue consecuencia de un gobierno dictatorial, ni de una subordinación, no de la opresión o esclavitud. Más bien todo lo contrario, esto sucedió por la disolución de las ataduras acusadas ya sea justa o injustamente, de limitar la libertad individual de elegir y actuar. De pronto esta licuefacción o disolución de líquidos se nos sale de control y ahora todo es sometido a ello, incluso cuestiones trascendentales universales por naturaleza, son tomadas de manera personal y subjetiva.
1.3.3.3       Redirección de la licuefacción
             La razón de esta licuefacción a gran escala es la redirección de esta disolución de sólidos, pues al todo ser considerado bajo la lupa de lo económico/ útil, la disolución se ha redirigido. Teniendo en cuenta que en este tiempo también es cuando se dio el salto de la racionalidad a lo irracional; todo aquello que quiere establecer un orden, todo aquello que quiere ser racional o crítico es visto con desconfianza y rápidamente sometido a esta licuefacción. 

            Es decir, esa disolución de sólidos que fue el rasgo permanente durante casi toda la modernidad, ha adquirido un nuevo significado y ahora ha sido redirigido hacia las fuerzas que podrían mantener el tema del orden y del sistema dentro de la agenda política y social. Los sólidos que derrite la sociedad liquida no son los mismos que derretía la modernidad sólida, ahora se derriten los vínculos entre las elecciones individuales y los proyectos y acciones colectivos, aislando así al hombre cada vez más en una realidad superflua, individualista, light, hedonista, irracionalista y nihilista.


[1] Mercedes Garzón BatesLetal, obsesiones de la posmodernidad” 1era. Edición, 2005, Editorial Torres asociados, México DF.  Pág. 60
[2] Conde Gaxiola NapoleónEnsayos sobre Hermenéutica Analógica” en <<Analogía filosófica>> especial 15, México: 2004 Pp. 13-34.
[3] Ibíd. Conde Gaxiola NapoleónEnsayos sobre Hermenéutica AnalógicaPág. 38
[4] Vemos en esto su concepción marxista, al hablar de cierto modo de la lucha de poderes. 
[5] Biografías y vidas “Zygmunt Bauman Disponible en: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/b/bauman.htm revisado por última vez el 30/11/11
[6] Zygmunt Bauman “Modernidad Liquida”. Fondo de cultura económica, tercera reimpresión Argentina 2004. Pág. 10

Segundo Capitulo: Sociedad Líquida


Indice

2          Segundo Capitulo: Sociedad Líquida                                              
           
2.1      Comunidades de guardarropa                                                    

2.2      Paranoia social                                                                              

2.3      Extraños conociendo a extraños                                                

2.4      El infinito momentáneo                                                                

2.5      ¿Progreso?                                                                                    

2.6      La incertidumbre como causa de la individualización                       

2.7      Empleo en extinción                                                                     

2.8      Concluyendo…      





Segundo Capitulo:

Sociedad Líquida 





La esencia de la civilidad, es la capacidad de interactuar con extraños sin atacarlos por eso y sin presionarlos para que dejen de serlo (…) Si no es posible evitar toparse con extraños, al menos podemos evitar tratar con ellos
Zygmunt Bauman

















Segundo Capitulo
2     Sociedad Líquida


2.1    Comunidades de guardarropa

Ya hablamos de cómo la modernidad líquida (posmodernidad) se aferra en licuificar aquellas cosas que se veían como sólidos en la modernidad. Pues en este sentido el hombre se encuentra sin algo sólido que le de un verdadero sentido de dirección, de seguridad, de permanencia, o incluso una ideología clara. Siguiendo con la analogía de Bauman, las sociedades son cada vez más líquidas, cambiantes, volátiles, fluidas. Bauman al hablar de las comunidades actuales nos dice “Las comunidades tienden a ser volátiles, transitorias, “monoaspectadas” o “con un solo propósito”. Su tiempo de vida es breve y lleno de sonido y de furia.”[1] En la modernidad algo era valorado cuando era perdurable, cuando estaba sólidamente establecido, de manera que a futuro siga estando ahí. En la modernidad líquida es totalmente lo contrario, algo es considerado bueno mientras más dispuesto al cambio, mientras más adaptable y transformable sea, mientras menos aferrado al tiempo sea, mejor. Lo mismo pasa con la sociedad.

Al todo estar en constante cambio, el hombre se ve forzado a aprender a adaptarse a todo. No existen movimientos sociales fijos; como en el mar, hay distintas corrientes por las cuales somos forzados a aprender a navegar. Es mucho más fácil, menos dramático y más inteligente, no ir en contra de la corriente. Es mejor aprender a dejarse llevar por la corriente y esperar que esta nos lleve a donde queremos ir. Y cuando no existe ningún sólido a donde arribar, no importa a donde te lleve la corriente, de cualquier manera nunca dejarás de estar en el mar.

            Bauman habla de las comunidades de guardarropa, donde nos ponemos el traje que necesitamos para fluir con cierto fenómeno social, o cierta actividad, pero que es simplemente uno de los trajes que el hombre usa para navegar en estas corrientes sociales, lo explica con este ejemplo:

Los asistentes a un espectáculo se visten para la ocasión, ateniéndose a un <código de sastrería> distinto de los códigos que siguen diariamente –situación que simultáneamente diferencía esta ocasión como “especial” y hace que los espectadores presenten, dentro del teatro, un aspecto más uniforme que fuera de él-. La función nocturna es lo que los ha atraído a todos, por diversos que sean sus intereses y pasatiempos diurnos. Antes de entrar al auditorio, todos dejan los abrigos que usaban en la calle en el guardarropa de la sala. Durante la función, todos los ojos están fijos en el escenario, que concentra la atención. La alegría y la tristeza, las risas y el silencio, los aplausos, los gritos de aprobación y los jadeos de sorpresa están sincronizados –como si estuvieran guiónados y dirigidos-. Sin embargo, cuando cae el telón, los espectadores recogen sus pertenencias en el guardarropa, vuelven a ponerse sus ropas de calle y retoman sus diferentes roles mundanos, para mezclarse poco después con la variada multitud que llena las calles de la ciudad de las que emergieron horas antes[2].

Al hombre viviendo en la sociedad líquida actual no le quedó más opción que adaptarse al cambio, la única manera de lograr esto es no aferrarse a nada, no invertirse completamente a nada, ser parte de la sociedad sin en verdad ser de ella. Las corrientes sociales, las comunidades a las cuales pertenecer, son muchas y si no estás dispuesto al cambio, te vez forzado a vivir sólo en una, cosa que es bastante reprobable en la sociedad líquida. Por lo cual tal y como vemos en el ejemplo, todos se quitan el abrigo que utilizan diariamente para estar uniformados con todos los demás. Así los hombres se uniforman para pertenecer a cierta realidad o comunidad. No sólo físicamente, sino en su manera de hablar, de pensar, de actuar etc. pareciera que el proverbio es, “si no eres, parece”. 

Otro ejemplo son también los espectáculos, pensemos en un partido de futbol, un concierto, una obra de teatro. Donde todos juntos viven una realidad, y por unos momentos, todos ríen, gritan, lloran, se exaltan y tranquilizan al mismo tiempo. Todos dejan de ser hombres y mujeres distintos y se convierten en fans de un artista, o aficionados del mismo equipo. Dejan sus realidades diferentes para formar parte, momentáneamente de una realidad común. De esta manera vivimos realidades junto con los demás, que mientras duran (lo cual no es mucho tiempo)  simulan una comunidad homogénea, pero en cuanto el espectáculo termina, todos toman sus abrigos (aquello que los hace diferentes a los demás) de nuevo y vuelven a ser tremendamente distintos.

Como dijimos anteriormente, en el mar de la sociedad líquida existen muchas corrientes, y cada corriente es una realidad dentro de otra, que une a las personas momentáneamente, sin lograr una verdadera comunión. Pero aunque no logran unir a las comunidades permanentemente son importantes, pues logran que en un mundo donde todos son tan diferentes, donde el ser individual es elevado sobre el ser comunitario; al atraer el interés de diferentes individuos, los reúne durante cierto tiempo en donde sus demás intereses,  los mismos que los separan, son temporalmente dejados de lado, silenciados o ignorados. Entonces de alguna manera estos espectáculos sociales unen al hombre y logra hacer que pongan sus diferencias de lado, al menos por un momento.

Una razón por la cual estos fenómenos sociales son tan llamativos, tan populares, son por aquello que ofrecen. En la modernidad se luchaba mucho por la causa común, mucho se hizo por intentar que todos vivamos unidos, por establecer sociedades universales, por decirlo así; cosa que ciertamente jamás sucedió. En la modernidad líquida esto ya no tiene sentido por lo que las sociedades de guardarropa “ofrecen un respiro temporario del tormento de la solitaria lucha cotidiana, de la agotadora situación de los individuos, convencidos u obligados a arreglarse solos con sus problemas. (…) Quiebran la monotonía de la soledad diaria, y que, como todos los carnavales, dan canalización a la tensión acumulada, permitiendo que los celebrantes soporten la rutina a la que deben regresar en cuanto acaban los festejos[3].

Entonces el hecho de que estas sociedades de guardarropa existan, nos habla de una necesidad del hombre por cohabitar con los demás. Es verdad que esta cohabitación no es plena y es meramente momentánea, pero sí nos habla de esa insatisfacción de vivir solos. La sociedad líquida nos impulsa y hasta coacciona a vivir separado de los demás. Ha intentado desesperadamente licuificar toda atadura fija con los demás, pero sin éxito. Pues el hombre tiene la necesidad del otro, tiene una necesidad de formar parte de una comunidad sólida, de una correlación real con los demás, y las sociedades de guardarropa son, aunque no una solución a ello, si una manifestación de esa necesidad.  


2.2    Paranoia social

Una de las cosas que caracteriza nuestra sociedad liquida (la sociedad actual) es su gran paranoia. Bauman maneja un ejemplo muy claro. El hace referencia al programa de televisión “Big Brother” y dice que así es como vivimos actualmente, con un miedo a ser nominados, con un terror a ser desechados, con la creencia de que solamente uno es quien podrá ganar, con la constante preocupación de que aquellos con los que vivo sean quienes me expulsen.  La sociedad liquida es una sociedad de competencias, donde aquel que logra superar las pruebas mejor que los demás es promovido y su estatus esta seguro, pero aquel que no lo logra es expulsado, rechazado y marginado. Luchamos conciente o inconcientemente todos los días para permanecer en el juego mientras la constante paranoia de que aquellos con quien comparto mi mundo son los que intentan deshacerse de mi.

Por lo tanto vivo con los demás, pero al mismo tiempo siempre intento superar a los demás, pues en este mundo es cada quien por si sólo. Pero al mismo tiempo como en el programa ya mencionado las nominaciones se hacen en secreto, el rechazo no es público. Mientras estoy con los demás somos un “nosotros” pero en cuanto dejo de estarlo me convierto en simplemente yo contra ellos. Las expulsiones reales se ven al notar que el medico joven reemplaza al que tiene más experiencia, cando observamos las élites y las sociedades altas en comparación con la cada vez mayor clase baja, cuando aquel que tiene más contactos supera al que tiene más merito, cuando todos estudian una carrera pero pocos logran ejercerla. Pues así como el juego todo requiere de estrategia y la astucia se ha convertido más importante que el desempeño, la honestidad, la antigüedad o incluso que el ser merecedor de algo.

Y así tenemos que todo lo que se obtiene se tiene miedo de perder, pues nunca se esta del todo seguro, siempre se vive con el miedo de ser nominado. En este sentido entonces no es raro darnos cuenta que la seguridad se vuelve algo sumamente importante y hasta se podría decir indispensable en la sociedad liquida. Aquellos que lograron superar las pruebas y sobrevivir las expulsiones se agrupan para seguir compitiendo. Pero esas agrupaciones  temen que aquello que han ganado (su lugar en la sociedad) les sea arrebatado. Así que forman pequeñas comunidades “seguras” donde sólo unos cuantos selectos tienen el privilegio de entrar. “se busca lo utopia de una buena “comunidad” donde los que logran habitar en ellas, se conocen, se respetan hasta cierto punto y sobre todo se reservan el derecho de admisión. Son como fortalezas medievales que protegen su estilo de vida[4]

Dentro de estas fortalezas “la comodidad y la satisfacción de necesidades impuestas por las modas parecen ser la mayor norma[5] por lo que encontramos comunidades, con centros recreativos que incluyen actividades como el tenis, el golf, la pesca, el paseo en yate he incluso la casería. Con gimnasios privados con las más actuales maneras de permanecer en forma, desde el spinning y la zumba hasta yoga y pilates incluyendo por supuesto las más actuales modas hollywoodenses para mantenerse en forma. Contienen también los centros comerciales con las tiendas de moda más actuales y extravagantes. Los spas con las terapias más innovadoras para relajarse después de un arduo día de trabajo. Los restaurantes más finos y por supuesto que muchas áreas verdes y espacios vacíos listos para ser llenados por cualquier nueva “necesidad” que las modas les dicten.

Ahora el rechazo a los demás como ya habíamos mencionado no se da cara a cara, no es directo sino que se establecen ciertos filtros para asegurarse que solo cierto tipo de gente pueda habitar ahí, gente con la que los habitantes están dispuestos a compartir su espacio. “Uno de los mayores filtros es el estatus social, No es que corran a la gente de sus “comunidades” pero la vida en esos lugares requiere cierto ingreso[6] ingreso que por supuesto esta muy por enzima de lo que la gran mayoría de la gente puede pagar, así asegurando que sólo unos cuantos puedan en realidad ser parte de estas comunidades.

Pero en estas comunidades la paranoia no deja de existir pues siguen compitiendo en la sociedad. Pero como era de esperarse no todas sus metas son alcanzadas, en veces son humillados y muchas otras simplemente fracasan; y como ha pasado siempre, como todo buen paranoico busca como desligarse de la responsabilidad del fracaso y trata de encontrar a quien culpar. “En la edad media se culpaba a las brujas, los incubos, los duendes malignos, etc. pero ahora estos se han convertido en los vagos, los maleantes, los cholos, etc. que aunque no estén presentes en sus “comunidades” logran ser los causantes de toda desgracia que en ella sucede. Son la representación del miedo siempre existente a la clase inferior[7]. Las personas que viven en estas “comunidades” temen a que este estilo de vida les sea arrebatado, por lo cual los vagos, cholos y demás son el perfecto chivo expiatorio, pues todo problema social se le puede adjudicar a ellos; la violencia, los robos, la inseguridad, el alto nivel de crímenes etc. todos son culpa de aquellos de los cuales ellos tanto intentan de protegerse.

Esto lo único que hace es alimentar esa paranoia por el otro, creando un miedo sin fundamentos que no sólo impulsa a estas comunidades a filtrarse cada vez más, sino a rechazar cada vez con más severidad a los que quedaron afuera y al mismo tiempo fomenta que los de afuera acepten un rol que les es impuesto, es decir no todos los vagos son ladrones,  mal vivientes y maleantes, pero si la sociedad los juzga como tal y los introduce en ese rol, llegara el momento que algunos aunque no tenían la intención de hacerlo simplemente lo asuman, a final de cuentas todos queremos tener un rol en la sociedad por más vano que este sea.

Bauman menciona a un sociólogo contemporáneo llamado Zukin que nos dice que “los votantes y las elites podrían haber elegido aprobar las políticas del gobierno destinadas a eliminar la pobreza, controlar la competencia étnica e integrar a todo el mundo a través de instituciones públicas comunes. En cambio, eligieron comprar protección[8] esto refleja lo que Zukin llama “la política del miedo cotidiano” donde se nos pinta un espectro de las calles como lugares inhóspitos y completamente inseguros donde nadie debe andar a solas.

Esto lo único que hace es alejar a la gente de los lugares públicos  donde pueden compartir su vida con los demás. Preferimos estar en el confort y la “seguridad” de nuestra propia casa. Esas murallas en las “comunidades” de las que hablábamos, donde paranoicamente nos tratamos de proteger de los intrusos con cámaras, guardias, casetas de vigilancia, seguridad privada etc. no sólo los mantiene a ellos afuera, sino también nos retiene a nosotros adentro, se convierten en nuestras cárceles las cuales aceptamos felizmente “Estamos tan preocupados por la seguridad que la cambiamos por la libertad, preferimos sentirnos seguros que sentirnos libres[9].

Vivimos en estas “comunidades” queriendo proteger lo que tenemos y así poder vivir en armonía con los demás. Pues si todos estamos seguros, todos estaremos felices, y finalmente la seguridad es algo que nos ayuda a todos. Son sólo algunas de las justificaciones que nos damos. Creemos vivir en comunidad pero sólo con aquellos que nosotros creemos merecedores de vivir con nosotros. Ponemos bardas y rejas para proteger nuestra convivencia comunitaria, para sentirme seguro mientras salgo al parque a convivir con los miembros de mi comunidad. Pero una comunidad no puede ser sólo de algunos o pierde todo sentido. Y comenzamos a vivir como en los tiempos medievales, encerrados en fortalezas aislados del exterior. “Es un paradigma, queremos una utopia de vida en comunidad, pero no aceptamos a todos los que existen en ella. Creemos vivir en comunidades cuando en realidad vivimos aislados, tras nuestras bardas, cámaras, guardias de seguridad, rejas y demás cosas creadas para, valla la contradicción la vida de la comunidad[10].

2.3    Extraños conociendo a extraños

            Según la definición clásica de Richard Senett, que nos proporciona Bauman en su libro modernidad liquida una ciudad es <un asentamiento humano en el que los extraños tienen probabilidades de conocerse>”[11] pero en nuestra sociedad ese es exactamente el problema, no es un lugar de encuentro entre dos personas, sino entre dos extraños, que después de encontrarse no dejan de ser extraños.

El conocer a un extraño no significa que deje de ser extraño, aunque esto suene contradictorio; si lo pensamos un poco nos damos cuenta que tiene mucho de verdad. Hay muchos lugares donde los extraños se encuentran, en las plazas, en los cines, en las calles,  en fin.  Sin embargo mucha de esa gente que aunque tratamos con una “civilidad” aprendida desde pequeños, no dejan de ser personas desconocidas para nosotros.  Nos topamos con muchísima gente todos los días sin que estas en verdad entren en nuestra vida, ya sea por que los encuentros son demasiado cortos o por que simplemente no existe un verdadero interés por conocerse. Sin embargo nos han enseñado a saludar, a decir buenos días y buenas tardes, gracias y por favor, etc. Es decir nos han enseñado reglas de cómo convivir “civilmente” lo cual hace más placentero el encuentro entre desconocidos.

Todo está en esta “civilidad”, esa habilidad incrustada en nuestras mentes, que ciertamente en sí no es mala, pero no es suficiente para en verdad conocer a la otra persona; sino al contrario, funciona como una barrera que no deja que la otra persona entre, un cierto tipo de máscara donde todos actuamos como personas políticamente correctas, sin actuar como nosotros mismos, impidiendo así que se nos conozca. Pero surge de una necesidad; queremos vivir en comunidad pero al mismo tiempo queremos estar protegidos de los otros, necesitábamos una manera de poder “convivir” pero al mismo tiempo no dejar que el otro se me acerque demasiado. La solución perfecta es el ser “civiles” pues así más que convivir con el otro, interactuamos con el otro; “La esencia de la civilidad, es la capacidad de interactuar con extraños sin atacarlos por eso y sin presionarlos para que dejen de serlo[12].

Por lo tanto los lugares públicos, entre más civiles sean más ayudan a proteger mi espacio del de los demás; con esto me refiero a que la gente no se amontona y trata de evitar cualquier tipo de contacto físico. Puede haber mucha gente en un banco sin jamás pasar a ser un “nosotros” entre ellos, todos están debidamente formados a una distancia considerable el uno del otro; son muchos “yos” más nunca un nosotros. Las conversaciones en este tipo de lugares jamás son profundas o significantes,  he incluso en la mayoría de los casos, evitadas. Interactúo con ellos por que es necesario que lo haga pero cuando esta circunstancia que nos ha unido se acabe, también mi obligación a “convivir” con ellos.


Hay lugares donde el compartir el mismo espacio es casi inevitable, hay lugares públicos infestados con gente extraña que por más que intente evitar, me es imposible hacerlo. Pero también para esto  tenemos una solución. “Si no es posible evitar toparse con extraños, al menos podemos evitar tratar con ellos[13]. Ya dijimos que permitimos formar parte de nuestra comunidad, sólo a quien nosotros creemos merecedores de serlo, pues para evitar tratar con los extraños tan sólo es necesario seguir el ejemplo del caracol, que lleva su hogar a donde sea que valla; así nosotros, cuando tenemos que entrar a un lugar repleto de extraños, llevamos nuestro hogar con nosotros para no tener que mezclarnos con ellos. Llevamos a alguien de nuestra comunidad para relacionarnos en estos lugares públicos, sólo y únicamente con aquel que ya tiene nuestra aprobación. De esta manera veo a los extraños pero no me veo en la penosa necesidad de establecer un verdadero diálogo con ellos.

Esto ha llegado a extremos donde algo que solía implicar una interacción personal profunda y verdadera, algo que se solidificaba en una relación interpersonal de los más genuina como lo es la amistad, ahora ni siquiera implica conocer a la persona, donde no es necesaria una interacción con la persona sino simplemente darle clic  a su perfil o un follow a su Twitter y listo, podemos compartir nuestras experiencias si así lo deseamos, puedo conocer lo que quieres que conozca y viceversa, incluso no es necesario que sea yo mismo, pues en estos lugares cibernéticos (propios de la sociedad liquida) puedo ser quien quiera ser. Socializando así con el mundo entero sin tener que convivir con él. Puedo tener miles de amigos sin jamás tener que dejar la seguridad de mi hogar, sin tener que toparme con ninguno de esos horribles extraños.

2.4    El infinito momentáneo

Existe en la sociedad actual un monstruo que devora al hombre y todo lo que a el concierne, esta bestia feroz es el consumismo. Y una de sus tantas victimas es la durabilidad de las cosas, nos enseña que lo más valioso es aquello que me es útil en este momento, nos invita a vivir sólo en el ahora desechando nuestro ayer y sin que nos importe nuestro mañana. Nos enseñan a auto superarnos, a auto remplazarnos y a hacernos a nosotros mismos obsoletos.

En la modernidad “sólida” el hombre trataba por medio de sus acciones y obras durar para siempre, ahora eso no sólo suena imposible sino absurdo. Un ejemplo tangible podría ser el fenómeno que se ha dado con la tecnología, donde anteriormente se intentaba crear cosas que ayudaran al ser humano y que duraran para siempre, por lo tanto el hombre tenía que ir caminando para estar al corriente con los avances tecnológicos. Hoy en día la tecnología no busca algo para siempre sino para este momento, avanza tan rápido que el hombre se ve forzado a correr desesperadamente ya no para estar al corriente, sino para no quedarse rezagado. Antes el celular era un lujo; pasó a ser una “necesidad”, después ya no era suficiente tener un celular sino uno en el que se pudieran mandar mensajes de texto, después mensajes de multimedia, después tenía que reproducir mp3, después tenía que tener reproductor de video, después cámara, bluetooth, wifi, en fin. Cuando crees estar al corriente ya salieron cosas nuevas que vuelven obsoleto aquello que tienes y así sucede no sólo en el ámbito tecno-científico sino en la sociedad misma.

Lo importante ya no es la duración de algo, sino que satisfaga las necesidades del momento. Cito una frase celebre de Woody Allen “no quiero alcanzar la inmortalidad gracias a mi obra, quiero alcanzarla no muriéndome[14] La historia que en su momento fue uno de los sólidos más fuertes ha sido licuificada en momentos, ya son estos momentos los que le dan sentido a la vida del hombre, es en estos momentos donde se manifiesta la historicidad del hombre, “la manera en que uno vive el momento convierte ese momento en una <experiencia inmortal>[15]. Es decir la única manera de que lo infinito sobreviva en esta sociedad es que logre sobrevivir a la mutación de lo momentáneo.

Esto sonará absurdo pero aún en este caos hay quienes aprenden a nadar o surfear (aprovechando la analogía de lo líquido) en este mar de caos y cambio. El mejor ejemplo que me viene a la mente es el Ipod. Un aparato que pareciera haber estado con la juventud actual desde siempre y que pareciera que seguirá estándolo. Pero la manera en que ha logrado estar ha sido precisamente cambiando, se mantuvo en constante movimiento. Steve Jobs entendió que para permanecer en el mercado, tenía que aprender a moverse con los cambios de la sociedad. Por lo que al principio estaba el Ipod classic, después el Ipod mini, luego el Ipod nano, seguido por el Ipod shuffle, touch, phone, pad, etc. Es decir sigue siendo el Ipod pero logro sobrevivir a los cambios permitiéndose dejar de se r un sólido y adquirir aquello que distingue a los líquidos, la capacidad de cambio. Se propuso ser auto superado y sacando algo nuevo que volvería obsoleto a lo que ya tenía, y en esto está la clave de su permanencia.

Aquellos que aprenden a permanecer autodestruyéndose son quienes logran ser  poderosos en este mundo. “El privilegio de los poderosos de hoy, y lo que los hace poderosos, es la capacidad –al estilo Bill Gates- de acortar el lapso de la durabilidad, de olvidar el “lardo plazo”, de centrarse en la manipulación de lo transitorio y no de lo durable, de deshacerse de las cosas con ligereza para dejar espacio a otras igualmente transitorias y destinadas a consumirse. Quedarse con las cosas largo tiempo, más allá de su “fecha de vencimiento” y más allá del momento en que se ofrecen reemplazos “nuevos y mejores”, “superiores”, es en realidad un síntoma de carencia.”[16]

Como el momento es tan importante la instantaneidad se vuelve indispensable. Algo es considerado mejor si es instantáneo. Lo vemos en comida, en formas de comunicación, en negocios, incluso en formas de relacionarnos con los demás. En esta instantaneidad encontramos la trascendencia del momento pues según Bauman la instantaneidad es “anular la resistencia del espacio y licuificar la materialidad de los objetos y hace que cada momento parezca infinitamente espacioso, y la capacidad infinita significa que no hay límites para lo que puede extraerse de un momento… por breve y fugaz que sea[17]”.

En la actualidad hablamos de un largo plazo más por costumbre que por otra cosa, pues ya carece de significado en nuestra sociedad. Si decimos que el infinito así como el tiempo son instantáneos, el hecho de tener más tiempo le agrega muy poco a lo que el momento nos ofrece. En verdad el corto plazo ha reemplazado al largo plazo y la instantaneidad se ha convertido en un ideal último.

Es por eso que al hombre actual no le interesa la historia, es por eso que busca obtener todo rápido y sencillamente, es por eso que se rige por la ley del mínimo esfuerzo, sólo le importa el ahora, sólo ve su hoy. En un mundo que cambia tan violentamente como el nuestro, donde nada dura, el hombre lucha por no aferrarse a nada sólido, pues hacerlo no tendría sentido. El hombre actual teme a hacer planes a largo plazo pues el mundo puede cambiar y volver sus planes inservibles, por eso permanece en el corto plazo donde, si está abierto al cambio logra obtener lo que necesita para seguir nadando y no ahogarse en esta turbulenta sociedad líquida.

2.5    ¿Progreso?

Situémonos por un momento en las grandes ciudades que han logrado el progreso por el que tanto se luchó en la modernidad.  Observemos cómo la población vive cómodamente y rodeada de lujos, cómo la tecnología está por todas partes y cómo pareciera que nada les hace falta. Ahora tratemos de adentrarnos un poquito al turbulento fenómeno de la destrucción creativa, conocida con el nombre de progreso económico.

            Comencemos hablando de cómo este “progreso” se toma de dos maneras, en la primera se limita a lo económico-tecnológico, por lo tanto la economía se vuelve en el central motor de toda actividad realizada. Utilizando el término Marxista, la gente se enajena con la economía olvidándose de ser ellos mismos, de cultivar su persona, de ser felices, pues la sociedad les vende la idea de que para ser feliz tienes que progresar y progresar significa tener más, por lo tanto se matan la vida trabajando para alcanzar algo inalcanzable, pues jamás logran tener suficiente; y cómo le vas a pedir a alguien que lea un libro, que vaya al parque con su familia, que visite el teatro, si tiene que trabajar hasta 10 horas diarias para lograr llevar un poco de pan a su casa. La existencia del hombre se centra en ganar dinero, en tener más; y ya no necesariamente para tener lujos sino para sobrevivir.

            Aplicando un ejemplo Hollywoodense, en la película “In time” vemos como la gente trabaja ya no para conseguir cosas sino para seguir viviendo pues la moneda de cambio es su propia vida. Aunque esto suene algo ridículo si lo analizamos no lo es; cuántas personas actualmente se gastan su vida entera trabajando para conseguir bienes, sacrificando familia, salud y muchas veces su propia dignidad por el dinero; los bienes se convierten en su vida. También podemos observar en la película como para que algunos puedan vivir para siempre, otros tienen que morir. Pues de la misma manera, para que algunos puedan vivir este “progreso” muchos otros tienen que morir o vivir en condiciones paupérrimas. Y no por que no haya suficientes recursos, sino por que los recursos están en manos de sólo algunos, mientras los demás luchamos por simplemente seguir viviendo.

            También existen quienes creen en el progreso como un cambio social, no sólo económico sino completo, una sociedad más sana, más segura, más confiable, más equitativa etc. Que en principio suena bien pero todo esto tiene como esencia dos ideas. Una, que el tiempo está de nuestra parte y la otra, que somos nosotros quienes hacemos estos cambios. Pero dice Bauman “Para las personas que confían en su poder para cambiar las cosas, el <progreso> es un axioma. Para las personas que sienten que las cosas se les van de las manos, la idea de progreso resulta impensable. Entre estas dos situaciones tan polarizadas hay poco espacio para un debate sine ira et studio, y menos aún para el consenso. Henry Ford tenía quizá del progreso una idea similar a la que expresaba acerca del ejercicio físico: <el ejercicio es una pavada. Si eres saludable, no lo necesitas; si estás enfermo, no puedes realizarlo>[18].

            Así vemos dos cosas del progreso: primero, que no es posible para todos, y segundo, que es la confianza en tener el poder para lograr un cambio que se cree benéfico, la confianza en uno mismo, la tranquila sensación de tener control del presente, eso es el progreso. Por eso no es raro que hoy en día el progreso se vea en crisis, que poco a poco se vaya desmoronando. Bauman nos da algunas razones del porqué esto sucede. En primer lugar nos topamos con la ausencia de un agente capaz de “mover el mundo hacia adelante”. En la sociedad actual el problema no es contestar a la pregunta ¿Qué debe hacerse? (para lograr un mundo mejor y más feliz) la pregunta real y problemática es ¿Quién va a hacerlo? Todos sabemos que se tiene que acabar con la pobreza, con la corrupción, con el capitalismo, con el consumismo etc. pero no existe alguien lo suficientemente fuerte para hacer el cambio, y por lo mismo nadie lo intenta.

            Esto se debe en parte a que no hay a quien echarle la culpa. Durante la revolución francesa los pobres eran pobres por culpa de la realeza, así que al matar al rey los pobres dejaron de ser tan pobres. ¿Pero hoy en día a quien podemos culpar? Las superestructuras están puestas de tal modo que no existe una persona a quien culpar. Pues es la misma economía el monstruo que se está tragando al hombre, es esta la que dicta quien tiene y quien no, es ella la que le da todo a alguien y a otro le quita todo. Aunque hay hombres arriba, si uno de ellos cae, otro tomará su lugar y así sucesivamente, pues no son ellos los que suben si no la economía la que los levanta.

            La otra razón por la cual el progreso se ve desgastado el día de hoy es el agotamiento del Estado. Antes el Estado era el que tenía el poder para verdaderamente dirigir al pueblo, para dictar que se hacía y quien debía hacerlo, era respetado y admirado; en cambio hoy es ridiculizado, ha perdido credibilidad y su poder para dirigir es cada vez menor. “Mientras todos los agentes de la vida política permanecen todavía en el mismo lugar en el que los encontró el arribo de la modernidad líquida, aferrados como antes a sus respectivas parcialidades, hoy el poder fluye libremente, bien lejos de su alcance. Nuestra experiencia se asemeja a aquella de los pasajeros de un avión que descubren, ya en vuelo, que la cabina del piloto está vacía. Citando a Guy Debord, <el centro del control ahora se ha ocultado, y ya no lo ocupa ningún líder conocido ni una ideología clara[19].

            Entonces si no sabemos quien nos guía ni económica ni socialmente, la idea de tener el control del presente (progreso) pareciera completamente absurda. El progreso no tiene cabida en la sociedad líquida pues en sí mismo necesita una certeza sólida en que fundamentarse, la confianza del control, sólido que ya fue licuificado. Es por eso que el hombre líquido no se preocupa por el progreso, no se preocupa por tratar de tener el control del presente pues sabe que no lo logrará, camina guiado por las masas sin saber hacia a donde lo guían.

2.6    La incertidumbre como causa de la individualización

         La incertidumbre es una parte muy notoria en la sociedad líquida, pues al darse cuenta de que todo lo organizado, grupal o sólido es desmoronado y rápidamente olvidado, permanece un sentimiento de incertidumbre horrible; al no saber que sucederá mañana, al no tener nada seguro, al saber que aquello en lo que confías hoy puede ser completamente inadecuado para la sociedad del mañana. Bauman escribe: “este mundo, nuestro mundo moderno líquido, no cesa de sorprendernos. Lo que hoy parece seguro y adecuado mañana puede resultar trivial, descabellado o un error lamentable. Ante la sospecha de que esto puede ocurrir, sentimos que —al igual que el mundo que habitamos— nosotros, sus residentes, y, de vez en cuando, sus diseñadores, actores, usuarios y víctimas, debemos estar constantemente preparados para el cambio; debemos ser, como sugiere la palabra que está tan de moda en la actualidad, «flexibles».”[20] Al todo ser tan volátil se pierde cualquier sentido de seguridad, de pertenencia o de continuidad. Al tener que nadar en medio de lo líquido se pierde el piso y  el sentido de orientación, terminas sin saber a donde vas, y hasta en donde estás.

 
Los franceses hablan de précarité, los alemanes de unsicherheit y risikogesellschaft, los italianos de incertezza y los ingleses de insecurity. Todos estos términos utilizados en distintos contextos quieren describir un nuevo fenómeno propio de la sociedad líquida, un fenómeno que la simple definición de la palabra no es suficiente. “El fenómeno que todos estos conceptos intentan aprehender y articular es la experiencia combinada de inseguridad (de nuestra posición, de nuestros derechos y medios de subsistencia), de incertidumbre (de nuestra continuidad y futura estabilidad) y de desprotección (del propio cuerpo, del propio ser y de sus extensiones: posesiones, vecindario, comunidad).”[21]

            Este sentimiento tiene varios fundamentos pero uno de los más fuertes es el hecho de que aquello que debiera darnos seguridad y protección ya no lo hace. Pongo como ejemplo una vez más el Estado, por excelencia es quien debería proteger a la gente, cubrir sus necesidades, asegurar su futuro, pero en estos tiempos está tan desgastado que las promesas políticas ya no tienen validez alguna, que un político en nuestra sociedad es sinónimo de un mentiroso. En segunda, la policía (también extensión del Estado). Hoy en día las personas se sienten menos seguras si hay un policía presente, se perdió toda credibilidad en ellos, se les cree violentos, corruptos prepotentes y autoritarios; son quienes imponen y muchas veces quiebran la ley, no quienes la defienden y protegen como deberían. Y así como estos hay muchas otras cosas que antes nos daban seguridad que ahora simplemente ya no son lo mismo, háblese del patrón, de los maestros, de la iglesia, incluso del hombre mismo. Al afrontarse a todo esto lo único que queda es el individuo.

            El individuo es ensalzado en la actualidad, una persona respetada es aquella que logra sobresalir de los demás siendo individual.  Por eso vemos a toda la juventud luchando por su individualidad, en esa desesperada y ciega búsqueda por ser “originales” que terminan siendo todos iguales. Y no solamente los jóvenes, en el actuar vemos la supremacía del individuo sobre la sociedad entera. “La incertidumbre actual es una poderosa fuerza de individualización. Divide en vez de unir, y como no es posible saber quién despertará mañana en qué facción, el concepto de <interés común> se vuelve cada vez más nebuloso y pierde todo valor pragmático.”[22] Y he aquí otro gran problema: la pragmaticidad brutal en la que se asfixia la sociedad.

            Pues en un mundo donde lo seguro es cada vez menos evidente, donde pareciera que no hay nada que nos proteja, lo racional sería unirnos para protegernos y asegurarnos entre nosotros mismos. Unidos sería mucho más fácil trascender y lograr un cambio. Sin embargo no es así, pues esto requiere trabajo, sacrificio, razón, habilidad crítica, y desprendimiento; cosas que van completamente en contra de una sociedad líquida como la de hoy. Por lo tanto sacrificamos eso por lo que es práctico, lo que nos sirve. ¿Porqué luchar por ayudar a los demás, cosa que tardaría en dar frutos, cuando se puede pisotear a los demás y sobrevivir yo sólo? Sacrificamos lo racional por lo práctico, lo lógico y lo mejor por simplemente sobrevivir. Es difícil nadar con los demás, así que preferimos soltarnos para individualmente dejarnos llevar por las olas de esta sociedad.

2.7    Empleo en extinción

         Durante mucho tiempo la manera de subsistir del hombre (sobretodo en las ciudades grandes) ha sido el empleo. El hombre trabaja, consigue dinero con el cual cubre las necesidades básicas de su familia. Pero esta manera de subsistir se ve cada vez más frágil y pareciera que en vez de mejorar su condición empeora.

Frente a la falta de empleos tan evidente en las ciudades no de un solo país sino alrededor del mundo,  el hombre trabajador se desespera y comienza a exigir soluciones, mismas que varios gobiernos y expertos pretenden tener, diciendo que esto es temporal, o que el avance traerá más y mejores empleos para todos, Bauman comenta al respecto que “ mucha gente, al escuchar las opiniones evidentemente contradictorias de algunos notables expertos y buscar una respuesta acerca del futuro de sus seres queridos, sospecha no sin razón que, a pesar de las caras decididas de los políticos o de la convicción de sus discursos, el desempleo en los países ricos se ha vuelto estructural: por cada nueva vacante laboral hay varios empleos que se han desvanecido y, simplemente no hay suficiente trabajo para todos. El progreso tecnológico (en realidad, el esfuerzo de racionalización en sí mismo) augura incluso menos empleos, y no más.”[23] La realidad es que somos demasiados, simplemente no hay empleo para todos. Y que la mayoría de los nuevos empleos generados son mal pagados y exigen demasiado de los trabajadores.

Viendo esto desde el punto de vista del empresario (el patrón) esto es muy benéfico, pues como hay tanta gente que quiere un empleo puedo exigir más de mis empleados sabiendo que lo tolerarán para cuidar su puesto y si por alguna razón no es así, los puedo correr sin ningún problema, sabiendo que hay cientos de personas esperando una vacante para poder trabajar. De esta manera el empleado vive con el constante miedo a ser reemplazado, pues ya nada te mantiene a salvo, ni un título, ni un puesto ni siquiera un buen desempeño garantiza que permanecerás empleado pues la seguridad laboral en la sociedad líquida simplemente no existe.

Antes, un buen trabajo era aquel que era seguro, los contratos eran por largos tiempos, y mientras mejor era el trabajo más largo era el contrato. Hoy en día un contrato “largo” es por un año. El trabajo antes era pensando en el trabajador pero ahora es el patrón quien se beneficia. La sociedad líquida se caracteriza por un consumismo salvaje, no es de extrañarse que el área del empleo pasó de un ser a un hacer.  En las universidades nos enseñan que para ser algo (doctor, licenciado, abogado, etc.) es simplemente necesario hacer lo que ellos hacen y así lograr vivir la vida que ellos viven, haciendo a un lado toda ética y todo sentido moral, y me atrevo a decir el sentido humano detrás de las profesiones. Un ejemplo sería como nos enseñan a hacer lo que hace un doctor, no a ser un médico. Y después de un tiempo nos topamos con el doctor que atiende a los pacientes como si fuera un mecánico, que ve enfermedades y no personas, que ve en sus pacientes clientes y no personas que sufren y necesitan su ayuda. El trabajar ya no es una manera de autorrealizarse, ya no es un medio de obtener orgullo o respeto por uno mismo, sino un medio de supervivencia, un simple medio para conseguir bienes materiales.

También el trabajo era visto como un medio para sentirse realizado, por lo cual ciertos trabajos eran considerados trascendentes pues lograban ser en cierto sentido fuentes de orgullo y autoestima, eran considerados vocaciones. Aunque es verdad que desde la ética laboral cualquier trabajo honesto es digno y debe ser fuente de autorrealización con el simple hecho de lograr asegurar la subsistencia. En cambio en la actualidad la ética laboral ha sido sustituida por la estética laboral, donde, si la ética definía un buen trabajo al humanizar a la persona, la estética “niega todo valor a otras ocupaciones remuneradas que sólo aseguran la subsistencia. Se exige que las profesiones <elevadas> tengan las mismas cualidades necesarias para apreciar el arte: buen gusto, refinamiento, criterio, dedicación desinteresada y una vasta educación[24] y viendo la realidad vemos que estos trabajos son contados y muy difícil de conseguir y mantener; es decir que no son para todos.

Pero esto es sólo para aquellos afortunados en conseguir un empleo, la verdad es que, el empleo es la única manera de subsistencia que conocemos, y simplemente ya no es suficiente; y tendríamos que pensar, si el empleo ya no funcionara como fuente para subsistir ¿Qué más podemos hacer? La respuesta pareciera simple, podríamos correr el riesgo de pensar que simplemente tendríamos que regresar al modelo anterior y decir que podríamos subsistir en granjas cosechando nuestra propia comida. Podría sonar como una solución razonable pero, considerando que este problema se da en las ciudades desarrolladas encontrar un terreno es muy difícil además de costoso, así como el mantenimiento cuesta también bastante dinero, cosa que la mayoría de la gente no tiene.

Entonces podemos ver un serio problema a futuro, el empleo simplemente no es suficiente para que toda la sociedad subsista. No se requiere ser un experto para darse cuenta que está de pie, pero muy débilmente y que corre un grave peligro de desplomarse. Tampoco se necesita ser un gran conocedor para entender que las promesas de conseguir más y mejores empleos es una falacia, que el problema del empleo es tan grande que ninguna persona u organización puede verdaderamente solucionarlo.

2.8    Concluyendo…

La sociedad en la modernidad líquida licuifica todo lo que encuentra a su paso. La modernidad nos hizo muchas promesas estableciendo cosas sólidas y duraderas, promesas que no cumplió. El hombre, al sentirse defraudado, se fue al extremo opuesto y comenzó a rechazar completamente todo aquello que intentaba solidificar su existencia.

Este rechazo a lo sólido fue tan extremo, que rechazó cualquier cosa que incluso parezca sólido; cualquier cosa que tuviera estructura, organización  o potencial de perdurar. Licuificó todo lo que había a su alrededor (Estado, ideología, familia, religión, conocimiento, arte, comunicación, inclusive la realidad misma) tratando de escapar de lo sólido, quedándose sin más alternativa que nadar en el mar que él mismo creó. Lo sólido fue interpretado como esclavitud, por lo cual luchó por “liberarse” de ello, sin saber que las cadenas de lo líquido no solamente eran más pesadas, sino también mucho más difíciles de escapar. Por no querer estar atado por cadenas sólidas, ahora navega esclavizado en un mar. 


[1] Ibíd. Zygmunt Bauman “Modernidad Liquida”.  Pág. 210
[2] Ídem
[3] Ibíd. Zygmunt Bauman “Modernidad Liquida”.  Pág. 211
[4] Ibíd. Zygmunt Bauman “Modernidad Liquida”. Pág. 101
[5] Ídem.
[6] Ídem.
[7] Ídem.
[8] Ibíd. Zygmunt Bauman “Modernidad Liquida”. Pág. 102
[9] Ídem.
[10] Ídem.
[11] Ibíd. Zygmunt Bauman “Modernidad Liquida”. Pág. 102
[12] Ibíd. Zygmunt Bauman “Modernidad Liquida”. Pág. 113
[13] Ídem.
[14] "I don't want to achieve immortality through my work... I want to achieve it through not dying."
[15] Ibíd. Zygmunt Bauman “Modernidad Liquida”. Pág. 133
[16]Ibíd. Zygmunt Bauman “Modernidad Liquida”.  Pág. 120
[17]Ibíd. Zygmunt Bauman “Modernidad Liquida”.  Pág. 119
[18] Ibíd. Zygmunt Bauman “Modernidad Liquida”. Pág. 144
[19] Ibíd. Zygmunt Bauman “Modernidad Liquida”. Pág. 153
[20] Zygmunt Bauman 44 cartas desde el mundo liquido” Editorial Paidós Barcelona 2011,  Pág. 10
[21] Ibíd. Zygmunt Bauman 44 cartas desde el mundo liquidoPág. 171
[22] Ibíd. Zygmunt Bauman 44 cartas desde el mundo liquidoPág. 158
[23] Ibíd. Zygmunt Bauman 44 cartas desde el mundo liquidoPág. 171
[24] Zygmunt Bauman “Trabajo, consumismo y nuevos pobres Editorial Gedisea, 2000 Barcelona. Pág. 58